¿Vamos al contrario?

¿Cuántas marchas pueden existir en el mundo cofrade? Probablemente, incluso haciendo un estudio, no seamos capaces de ser capaces de hacer un recuento exacto.

¿Cuántas marchas de nueva composición surgen cada año? Quizá a esto sí podamos responder con mayor exactitud.

¿Cuántas marchas clásicas se han perdido en los últimos años? Este es el tema que quiero destacar en este artículo.

Las nuevas composiciones vienen pisando fuerte (sobre todo en las bandas de Cristo), ya que cada vez son más los estrenos en cada curso cofrade. ¿Y qué pasa si hay muchas composiciones nuevas? Pues que hay saturación, y en la mayoría de los casos, las que se sacrifican son las marchas clásicas (excepto en Arahal y Veterana). Por poner varios ejemplos de marchas que cada vez se están escuchando menos: Ave María (E. Morricone), Gustad y Ved, Cristo de las Cinco Llagas, Salud y Refugio, Virgen de Araceli, Transitus Domini, Alma Mía, Soledad, La Pasión (Bach), Enmanuel, Bulerías en San Román … y un largo etcétera.

Esto que está pasando actualmente es una gran realidad de la que los cofrades parecen no darse cuenta. Lo bueno son las marchas actuales porque son más “espectaculares” y lo malo las antiguas, porque son aburridas o están pasadas de moda.
¿Por qué esto se da en menor medida, o ni se da, en las bandas de música de plantilla completa? En dichas bandas se encuentran marchas con siglos de historia, y ahí siguen. ¿Quizá respeten más la música? ¿Quizá no se dejen guiar por las modas?

Llegará un día donde los clásicos en algunas formaciones de música de Cristo sean marchas con palilleras infernales, o marchas “de concierto” como yo les llamo a algunas, además de las marchas con más contratiempos que pasos en la Semana Santa de Sevilla.

Esperemos que ese día esté muy lejos, y tengamos esperanza en marchas como Consuelo Gitano, la cordobesa Oración o “las de Manuel Rgez. Ruiz”.
Y ahora, ¿la culpa para quién?