La hermandad del Cister ya tiene completamente concluido su nuevo dosel de cultos. Una magnífica pieza en cuya creación han participado algunos de los mejores artistas de la ciudad de Córdoba.
Y es que a la obra original, tallada en madera por el tándem de tallistas Ortiz Jurado, dorado por Rafael Barón Jimenez y rematada por flores de talco de Miguel Murilo, se la ha incorporado un nuevo elemento del que ya hablamos hace unos días en Gente de Paz.
Se trata de una bambalina cuyo diseño ha emanado de la insgtable creatividad de un artista que tiene un vinculo irrompible con la cofradía cisterciense, fray Ricardo de Córdoba, que ha sido bordada por uno de los bosdadores en los que el capuchino siempre ha depositado su máxima confianza, Antonio Villar Moreno, cuya calidad y capacidad se manifiestan en todas y cada una de las obras que ejecuta.
Una confluencia de artistas que ha terminado conformando una excelente pieza que goza de un aspecto envidiable.





