El viejo costal, 💙 Opinión

¡Vaya con la gestión!

He visto esta misma semana como en un pueblo de la provincia de 13.500 habitantes, antiguamente llamado Bulay, y que estuvo en esa fecha adscrito al reino zyrí de Granada, y que, por cosas de la política, paso a llamarse Aguilar y por proximidad a la frontera con el reino de Granada, le fue añadido “de la frontera”, claro que esto pasó durante la edad media, sobre el año 1240.

Y parece que aún algunos de sus habitantes viven en los años 40 del siglo pasado, finales de una fratricida guerra, inútil del todo, que a nadie sirvió para nada, y la prueba está en que hoy en día los componentes de cada bando, conviven en armonía, a pesar de los intereses ocultos e irracionales de los que no quieren que esto sea así.

Y además parece que algunos miembros del bando que sea, quieren que la contienda siga en el tiempo viva y continuamente activada, por eso, cada poco, se hacen jugadas estratégicas con la finalidad de avivar los sentimientos escondidos, tapados por el odio, encubiertos por extrañas envidias, e incomprensibles tácticas de extraña finalidad.

Como consecuencia de una extraña jugada estratégica esta semana le ha tocado pagar el pato a un trozo de hormigón con forma de Cruz, que ha estado viendo pasar los años, a los pies de una iglesia, ¡qué mejor sitio para una cruz!

Alegan los unos que fue puesta por los otros, alegan los otros que se puso por los caídos de los dos bandos, y la verdad es que, los cristianos de uno y otro bando son los que han pagado el pato de verdad, ya que la cruz símbolo de paz, ha desaparecido.

Y parece que la contienda sigue activa, pero es una actividad que podemos denominar pírrica, ya que hace más daño que beneficio, ¿acaso creerán que en su bando no hay ningún creyente?, si lo creen están tan equivocados como los que creen que en la republica todos son de izquierdas, errores muy comunes a los que no quieren entender la historia, error tan común como mezclar religiones con política, ¿no?

Y si es por no olvidar la historia, recordad el inicio de este escrito, este pueblo pertenecía al reino zyrí de Granada, cosa que hoy en día ya se ha olvidado, por no tener la posibilidad de volver al mismo, ya dejó de existir, ¿pero cuándo dejarán de existir los bandos de la guerra civil del siglo pasado?, la guerra, señores y señoras, ya finalizó.

Aparte de argucias, rencores, odios y añadan todo lo que quieran, tanto los de un bando, como los del otro, fueron criminales fratricidas, de una innecesaria guerra, y tanto sus razones, y su historia, real y ficticia, sus venganzas, sus rancias razones, no son lo que la realidad del momento actual nos requiere.

¡La guerra ha finalizado!, y si alguien aún permanece en ella, pues que quite la cruz, y una vez quitada que proclame en la actualidad ¡hemos ganado la guerra!, ¿la has ganado?, pero si terminó a mediados del siglo pasado, y a mí personalmente, en el momento actual me importa un bledo quien la vaya ganando hoy en día, sal mira a la calle y verás que ya terminó, que lo que quieren los habitantes de tu pueblo no es que desaparezca una cruz, mejor trabajo, una vacuna contra el Covid, un buen complejo industrial que garantice el trabajo y el bienestar de la cuidad, que no haya paro, ni nadie con necesidades.

Pero la cruz, que nada tiene que ver con esto, ya no está, las han quitado, pero ¿Cuántos cristianos menos hay en tu ciudad? Ninguno menos, pues entonces tu acto no ha servido de nada.

Esta singular batalla contra la Cruz, a pesar de que la reconquista finalizó hace siglos, y la guerra civil también finalizó, finalizó con la implantación de un sistema democrático, laico, de respeto de las personas que viven en la más absolutas de las libertades, por esto mismo nunca me ofendió que algunos de mis compañeros y amigos sean acérrimos fanáticos de la más extrema izquierda, otros los son de la extrema derecha, y si algo aprendí en la transición es que el respeto es el inicio de la libertad, libertad de expresión, libertad de mercado, libertad de prensa, libertad de religión, todas las libertades se apoyan en la columnas de la libertades individuales, y la de todos los individuos es lo que nos hace ser una sociedad libre.

Y ante la incapacidad de ganarle al paro, ante la incapacidad de vencer a la pandemia, ante la incapacidad de conseguir el bienestar de la sociedad en pleno, ante la imposibilidad de generar bienestar, ante la incapacidad de vencer y avanzar en la dificultad, prefieren abatir un símbolo, símbolo del único que no le devolverá el golpe, símbolo de quien lo dio todo en vida, símbolo de quien al finalizar su vida, por imperativo de otros gobernantes insensibles, viendo que ya no tenía nada que dar, por dar, dio hasta su propia madre, y finalizó dando su propia vida, símbolo de una vida de dedicación a los demás, vida entregada a la igualdad.

Muchas gracias por tu creída victoria, enhorabuena, has conseguido despertar los odios dormidos en tu ciudad, sigue con tu inútil guerra, y déjame a mí con mi creencia, esa es la que nunca podrás quitarme, ni mi cruz, mi cruz tampoco puedes quitármela, y mi cruz ahora es ver lo que haces tú.

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