Victoria para el alma del pueblo

Dos días ha estado María Santísima de la Victoria recibiendo el amor incondicional de sus fieles y devotos en la Parroquia de Santa Beatriz de Silva, lugar en el que habita la dulcísima dolorosa que gubiase el imaginero sevillano Antonio Labrador. «Una Dolorosa que impactara – como el propio Labrador explicaba a Gente de Paz – que a la par que gira y nos clava su mirada para recapacitar por nuestros actos, nos transmitiera el amor, la comprensión y el consuelo que sólo una madre es capaz de proporcionar”.

Una imagen de tamaño natural, tallada en madera de cedro real y policromada mediante veladuras al óleo para obtener el resultado deseado, con ojos y lágrimas de cristal fundido que paulatinamente se ha ido ganado un lugar de privilegio en el espíritu colectivo de la religiosidad popular de la ciudad de San Rafael que ha encontrado en le dolorosa del Parque Azahara un nuevo destino para su oración perpetua. Ante Ella ha acudido nuestro compañero Antonio Poyato para ser cronista de su singular belleza