Sevilla se prepara para vivir un acontecimiento histórico cargado de fervor, arte y profundidad teológica: la coronación canónica de la Virgen del Rocío de la Hermandad de la Redención, cuya misa estacional se celebrará el sábado 5 de julio a las 11:00 horas en la Santa Iglesia Catedral, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, quien impondrá la corona a la dolorosa de Santiago. La ceremonia será acompañada musicalmente por una cuidada selección de voces procedentes de los coros de Triana, Sevilla, el Cerro, Macarena, Sevilla Sur, La Puebla del Río y la Matriz de Almonte, bajo la coordinación del reconocido músico Lolo Pérez, y con el respaldo de una orquesta sinfónica dirigida por Claudio Gómez.
Una escenografía catequética en clave de Pentecostés
El altar erigido para esta solemne eucaristía no será un mero soporte ceremonial. Inspirado en el relato del capítulo segundo de los Hechos de los Apóstoles, el conjunto visual recreará la escena de Pentecostés, donde el Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles congregados en torno a María. Este pasaje bíblico ha sido escogido no solo por su carga simbólica, sino también por su profunda resonancia eclesiológica y mariológica, al presentar a la Virgen como centro de unidad, dispensadora de los dones celestiales y figura esencial en la constitución de la Iglesia.
Este planteamiento iconográfico ya fue contemplado en 2018 durante el besamanos extraordinario de la dolorosa, y ahora regresa revestido de mayor trascendencia, convirtiéndose en el eje espiritual de la celebración en la que la corporación del Lunes Santo verá culminado un anhelo largamente acariciado.
Imágenes procedentes de cinco hermandades sevillanas
El montaje contará con doce figuras secundarias que escenifican a los apóstoles, en una composición coral que subraya la dimensión comunitaria de la Iglesia naciente. Además de las imágenes propias de la Hermandad de la Redención, el conjunto se enriquecerá con obras cedidas por otras corporaciones de Sevilla, como San Gonzalo, la Estrella, los Panaderos y San Esteban, lo que evidencia un gesto de fraternidad cofrade y una aportación significativa al proyecto.
Cada una de estas tallas contribuirá a configurar un relato visual que, más allá de su dimensión estética, encarna una verdadera proclamación de fe, convirtiendo el altar en un espacio de evangelización y meditación sobre la acción del Espíritu en la vida de la Iglesia.
María como centro espiritual y teológico del altar
La Virgen del Rocío aparecerá en el centro de la escena como modelo de plenitud espiritual y mediadora entre el cielo y la tierra, recibiendo la efusión del Espíritu y transmitiéndola a los apóstoles que la rodean. Esta configuración visual realza su condición de Madre de la Iglesia, redimida desde su concepción por los méritos de Cristo, y portadora de los siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
Este enfoque iconográfico entronca plenamente con el carisma redentorista de la Hermandad, que ha querido dotar a la coronación de una dimensión pedagógica y espiritual, siguiendo una línea cada vez más presente en la religiosidad popular: la de los altares efímeros que enseñan, conmueven e inspiran.
Una coronación con vocación de trascendencia
La jornada del sábado será, por tanto, una síntesis de belleza litúrgica, comunión eclesial y profundidad doctrinal. Sevilla presenciará un acto en el que confluyen la música sacra, la tradición cofrade y una cuidada escenografía al servicio de una de las devociones marianas más queridas del Lunes Santo. La coronación de la Virgen del Rocío no será solo un reconocimiento canónico, sino un signo visible del amor de un pueblo a su Madre, y una manifestación de cómo la fe se hace arte, y el arte, oración.





