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Córdoba, La Chicotá de Nandel, Opinión, Sevilla

¡Volad, benditos Ángeles Blancos!

Quitemos, olvidémonos ya en nuestra memoria del tiempo pasado. Disfrutemos del presente, sea donde estuvimos o amando nuestro lugar desde la distancia, pero no demos más alas a quien no lo merece ni a sus cuidadores.

Es hora de mirar con orgullo el tiempo que nos viene, pues quizá, en 2020 nos podamos todos reunir en torno a una Imagen, en algún lugar donde la risa, gane a la tragedia que ayer tuvo fecha para la historia, la triste y oscura historia, la penosa y verdaderamente cruel desvergüenza.

Los ángeles blancos debemos desempolvar nuestras alas y regocijarnos de sobrevolar las cabezas y las conciencias, qué dura esta palabra ya para algunos, conciencia. Si uno ve que hay quien está rodeado de algún que otro analfabeto/a defensor/a en gran parte es porque aquello de pan y circo, y el pago de favores sigue aún más vigente que en tiempos romanos.

Nandel, sigue más vivo que nunca en Santa Marina, revolotea feliz, no crean que ha sufrido ningún tipo de contratiempo en cuanto a su alegría y su esperanza. Si lo piensan, no conocen al ángel Nandel. Tampoco, más que vergüenza ajena, es lo que sienten los que en una Casa Hermandad cercana donde Nandel vive, se suelen reunir en Hermandad, sobre todo una familia que mucho voló allá por aquella plaza donde ayer, faltó que dijeran que era propiedad del ensalzado, la hubiera diseñado, mandado hacer el crucificado que la preside, o que ha fundado la orden religiosa que nos ha amparado tantos años.

Hay quien es acusado de vivir tras un ordenador, cuando ha aceptado ser el hijo de un ángel blanco que fue ninguneado y faltado al honor, al respeto, cosas normales que han de tenerse en cuenta, si observamos que sobrevolaba quién sobrevolaba. Sin embargo, los que acusan, protegen a los que con maldad levantan el vuelo una vez se ven cerca de su cetro de mando, lleve el cetro quien lo lleve, pues siempre cree tenerlo en su poder. 

Y cuando voló lejos condenó a familias que portaban su cetro, que usurpaban su poder, que no eran válidos, escoria estamental e institucional, y fue volando y fueron más de diez y casi quince años de burlar ataques duros hacia personas que sólo convivían con la fe y la ilusión del trabajo por lo que querían engrandecer, sin mucho poder económico, pero no avasallando a nadie con el mismo. 

Yo si, yo llamo a las legiones por su nombre, a aquellos que alguna vez fueron libres, que marcharon por que sus alas fueron cortadas, y espero que los ángeles Campos, Pilar, Muñoz, Blancas, Morales, Pepi, Pepa, Manosalvas, Vargas, Rodríguez, Espejo, Pepín, Alcántara, Berrocal, y sobre todo los ángeles eternos Gálvez, Medina, Almoguera, Carmen, Luque y Hurtado sobrevuelen el cielo, pues es el momento de inundarlo de blancura, de paz y esperanza, luchar con nuestro vuelo solamente, callados y aceptando nuestro color humilde y ser pacientes para que la vida haga su magia, que solo haya sido un día de cielo oscuro, llenemos de azul y blanco el futuro, como la mañana del año en que nada más levantarnos esperábamos un fuerte sol, una mañana brillante, una tarde gloriosa y una noche con luna de nissan eterna.

La memoria, ha quedado obsoleta o no interesa valorar la verdad, es mejor vanagloriar sin medida en ocasiones, total, tenga o no el elogiado algo bueno en su haber, o se lo inventarán como en una mañana de domingo fatal, incluso aportando datos inciertos y mentiras comprobables, o la memoria se hará flaca y nos olvidaremos del dolor humano y a un hermano, frente a la grandiosidad del oro o la plata, estampado en maderas que llevan el olor de la venganza y la podredumbre.

La palabra perdón que muchos esperaron, ayer se derramaba por una cuesta que alguna vez se bajó portando al Dios de los cristianos y a su Madre. Los que la esperaban que no la esperen, y los que esperaban algo de las personas que saben que el perdón es necesario, que vuelen con una sonrisa junto a los demás ángeles blancos, pues es el único aliento de esperanza posible.

El que esperaba vergüenza, espere a la feria y ver si Finito y Morante nos regalan tardes gloriosas, si el señor que se proclamó presidente de la nación convoca elecciones, si alguien nos dice qué está pasando con el equipo de la ciudad, si la vergüenza existe, entrará como un puñal en el seno del ayuntamiento junto a las ruinas romanas, pues tristemente, tanto el ayuntamiento como la palabra vergüenza, no son más que eso, ruinas en las que ampararnos y recordar cuando el perdón, la memoria y la vergüenza se cogían de la mano.

No convenzan ya a nadie, no tiren de brazo alguno, solamente vuelen, sobre conciencias y corazones si es que aún laten, y pinten sus alas con verde sobre blanco y que se pueda leer claramente, memoria, hermano, Hermandad y vergüenza, todo eso que ahora nos falta lo repartiremos, pues con nuestro vuelo, no solamente el lamento nos sobrevolará, y las flechas que nos lancen las esquivaremos, ya somos expertos en ello.

Solo espero que este ángel que por hoy ya se posa en su lugar de descanso, no haya perturbado con su llamamiento a quien no quiere que le digan lo que no le gusta escuchar, pues yo en lo personal no tengo nada que reprochar, solo en lo institucional, pero las palabras que llevan verdad, suelen hacer mucho daño a las personas que solo son soberbia y si ayer corrió el champagne, hoy puede que el Temazepan y la Doxepina sean el único remedio para conciliar el sueño.

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