Racheando, 💙 Opinión

Y llegará, como siempre, la amnesia selectiva

Parece que, por fin, la pandemia comienza a doblegarse ante los ingentes esfuerzos de la sociedad en general tras el confinamiento, pero en particular de los héroes nacionales que durante más de dos meses ininterrumpidamente han luchado detrás de las mascarillas, los EPIs, de sus batas y sus uniformes, héroes que siguen luchando por las vidas de los españoles pese a estar desamparados y expuestos a ser los siguientes en ocupar las camas de hospitales porque no les han protegido como es debido.

Aplausos diarios que han unido a los vecinos se han apagando con esta desescalada que parece ser la luz al final de un túnel que pensamos no cruzar nunca, pero también, con esta desescalada, comenzarán ciertos sectores a ejercer su amnesia selectiva.

Los gobernantes seguirán hablando de los muertos como cifras, sin pensar en el drama que ha supuesto a todas las familias que hay detrás de esos números. Vidas enteras truncadas por un virus que, si bien nos ha afectado en mayor o menor medida, ha vuelto a sacar lo mejor de cada uno.

Bomberos, policías y fuerzas de seguridad mano a mano, dando de comer al hambriento y de beber al sediento gracias a la labor de compatriotas amparados bajo el emblema de su hermandad, de Cáritas, de recogidas económicas que han supuesto un alivio a esas familias que viven al día, y que sin poder salir a trabajar no han vuelto con el dinero para alimentar su casa o pagar sus gastos.

Hermandades que redoblan esfuerzos en uno de sus fines principales, la Caridad, que en vez de abrir los templos han abierto sus casas de hermandad para ser almacenes de comida para aquellos que más lo necesitan. Bancos de alimentos que no serán recordados tras la pandemia, porque están amparados por la Iglesia, esa iglesia que denostan los mismos que diariamente envían policías a detener misas pese a cumplir el decreto del estado de alarma, pero permiten la reunión de otros credos con megafonía y atestando las calles, pobres, no vayan a llamarles racistas.

Serán ellos los encargados de que se intente olvidar la labor de unos voluntarios que creen en Dios y en la Virgen, igual que se olvidaron de felicitar la Pascua cuando Cristo Resucitó, pero felicitaron con alegría el inicio del Ramadán, supongo, que nosotros somos los parias del siglo XXI, los que debemos vivir en el ostracismo, escondidos por creer en algo que es superior a los que gobiernan – y los que gobiernan quieren ser siempre los seres superiores del país, únicos e intocables –

Pero yo solo espero, cuando pase todo, que aquellas personas que fueron ayudadas por las bolsas de Caridad de las hermandades, de las Parroquias, de Cáritas, se nieguen a ejercer esa amnesia colectiva. Que agradezcan públicamente y sin vergüenza que los mismos que rezan, fueron los que les alimentaron y predicaron con el ejemplo del Evangelio.

Cuántos se han alimentado gracias a la Iglesia y cuánto se han de esforzar los que pretenden amordazarnos para hacernos olvidar que ahora, más que nunca, se ha visto la utilidad de esas hermandades que para algunos, tanto molestan.

Por mi parte, solo puedo tener orgullo de mi ser cofrade, de sentirme cofrade, porque gracias a las Hermandades, miles de ciudadanos han podido alimentarse cuando otros que se vanagloria de sus actos, les dieron de lado. Gracias a todos los voluntarios, gracias a todas las hermandades, por demostrar el pilar fundamental que seguimos siendo para nuestra sociedad.

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