Cruz de guía, Jaén, Opinión

¿Y para cuando una coronación ?

Cierto es que hablar de esto en los tiempos que corren es algo poco oportuno y desacertado, y más aún viendo la tendencia descendente que en ciertos territorios están teniendo las devociones populares, pero creo que es el momento de tratar un tema muy espinoso y del que poco se habla lejos de los núcleos de población más importantes de nuestra comunidad.

Numerosos intentos se han producido por parte de Hermandades de Penitencia en provincias como Jaén o Almería. Ninguno ha llegado a buen fin desde que en el siglo pasado comenzarán estos entrañables actos de imposición de una corona en las sienes de una Imagen de la Santísima Virgen María. Caso contrario el de las Cofradías de Gloria, que sí han contado con la oportunidad que ofrece el Obispado de estas dos provincias de que algunas Tallas Marianas Gloriosas sean obsequiadas con este singular título que, sin duda alguna, ofrece un prestigio a la Corporación que lo ostenta reflejo del gran fervor popular que eventos como las Romerías infieren en el pueblo que las celebra.

Una de las más «castigadas», por así decirlo, a lo largo de la historia ha sido la provincia de Jaén. La tierra que baña las orillas de la frontera natural que supone la sierra de Despeñaperros con la comunidad manchega, no posee, actualmente, ninguna Imagen Dolorosa de la Virgen coronada canónicamente algo difícil de comprender en una provincia en la que la devoción mariana ha sido pujante durante grandes períodos de tiempo. Las Hermandades penitenciales más destacadas han llevado a cabo intentos para poder obtener el visto bueno del Obispado sin éxito alguno; procesos hundidos en una eterna burocracia entre largos tiempos de investigación frustrados y la desgana de aquellos que saben que desde Palacio nunca se iba a obtener un sí por respuesta, han acabado con estos proyectos codiciados por infinidad de Corporaciones Penitenciales.

Se me vienen a la cabeza casos como la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la capital, con la Imagen de la Virgen de los Dolores, o la Hermandad del Prendimiento de Linares, con la de la Virgen del Rosario, que iniciaron estos ilusorios procedimientos que han acabado en un profundo ostracismo y sinsentido, probablemente atrancados en algunos de los estrictos requisitos que reclama el Obispado para poder llevar a cabo un evento de tales dimensiones. La corta edad de algunas Tallas o la insuficiente devoción popular a ojos del máximo organismo eclesiástico, entre otros, han propiciado la imposibilidad de realizar estos piadosos actos que no son más que eso, acontecimientos de piedad popular que suponen una condecoración al duro trabajo de la gente de una hermandad, del barrio al que representa o la ciudad.

Anclados a otros factores como el gran desembolso a llevar a cabo o la logística que conlleva un evento así, las juntas de gobierno han rehusado sumergirse en un proyecto que supone un verdadero quebradero de cabeza para quienes están a la cabeza del mismo. Una cabeza que, algunas veces, puede más que la ensoñación disparatada que el corazón llega a profesar alimentando rumores que se quedan solo en eso, rumores. Rumores que germinan en una creciente ilusión de quien los escucha para después caer en el más oscuro de los desengaños tras haber descubierto ese humo fruto de la más clara fantasía disneyana.

Por tanto, es la hora de poner las cartas sobre la mesa por parte de los que tienen el deber de hacerlo y así escribir a fuego en la historia cofradiera de la provincia de Jaén la profunda devoción mariana de la que se alimenta esta tierra.