El pasado domingo los acordes cofrades se hicieron fuertes y vencieron a la lluvia en el Figueroa, recordando que el tiempo avanza sin prisa pero sin pausa, y que cada vez queda menos para la cuaresma y por tanto para la semana santa de este 2017.
Al escuchar las notas traídas por el viento, en un día lluvioso y desapacible, me vino a la cabeza el diseño de la nueva carrera oficial, los nuevos recorridos a los que muchos nos enfrentamos, y la cantidad de cosas que aún están por definir.
Tal como decía en mi última publicación, muchos son los detalles que aún se desconocen y algunos de ellos, de especial trascendencia para muchos de nosotros. No quiero al tratar este tema ser pájaro de mal agüero, pero después de un domingo tan lluvioso y unos días de marcada inestabilidad meteorológica, no puedo dejar de pensar en el largo recorrido que hay desde algunos de nuestros templos hasta la catedral, y las pocas posibilidades de refugio durante el mismo. Hace unos días preguntaba sobre la ubicación del lugar habilitado para tal fin y nadie supo contestar a esta pregunta. Ojalá ninguna hermandad tenga que hacer uso de este recurso, pero debemos ser previsores y conscientes de que no tenemos influencia sobre el tiempo y de que todas las hermandades cordobesas manejamos un importantísimo patrimonio, artístico y humano, que necesita de lugares precisos habilitados para dar cobijo a las hermandades en caso de necesidad.
Otro aspecto sobre el que nadie supo responderme es, ¿dónde, cómo y de qué manera se invitará a los penitentes a abandonar los cortejos? y ¿cuándo se les permitirá su reincorporación al mismo? Pienso que esta medida es fundamental para el mejor fluir de los desfiles procesionales por esta nueva carrera oficial, pero también entiendo que su retirada puede afectar a las zonas de paso y evacuación, y puede ocasionar tapones por acumulación de público en aquellas zonas donde sean retirados, o en las que intenten reincorporarse al cortejo, algo que supongo estará recogido en el estudio de seguridad que se está elaborando.
En artículos previos, varios capataces dábamos nuestra visión de la nueva carrera oficial, centrando nuestras preocupaciones en el estado de las calles del entorno, por ejemplo, la pronunciada inclinación lateral que da acceso a la calle Torrijos tras pasar por lo que será el palco principal o de autoridades, también hacíamos referencia a la importancia de permitir un relevo de costaleros durante la misma. Sabemos ya de la aprobación y modificación del artículo 50, pero desconocemos el lugar elegido para este fin y las medidas de adecuación del entorno.
Sí se nos ha informado sobre los tiempos de paso y sobre la previsión de que durante el recorrido oficial se tendrán que realizar unos 14 giros aproximadamente, algunos de ellos de especial dificultad, ya que se deberán realizar sobre una plataforma habilitada para ello. Esto se debe a la necesidad de transito por el lateral del patio de los naranjos con el fin de facilitar el acceso a la segunda puerta o celosía, aun cerrada y sin vías de una pronta resolución por cuestiones meramente políticas, resuelto o no este escabroso asunto, el itinerario se mantendría de igual forma para intentar dar fluidez a la entrada y salida de las corporaciones del principal templo de la ciudad. Estas rampas y plataformas deberán tener unas medidas concretas, las cuales desconocemos aún, pero a buen seguro y teniendo en cuenta las dimensiones de algunos de nuestros pasos, no se prevé que sea tarea fácil la maniobra a realizar. En fin, seguiremos a la espera de conocer más detalles y seguiremos haciéndonos preguntas que tendrán respuesta en fecha y hora, pues como decía Shakespeare “Tan a destiempo llega el que va demasiado deprisa como el que se retrasa demasiado”.





