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El viejo costal, 💙 Opinión

Ya está cerca, ya viene

Recién quitadas las capuchinas que lucieron por Todos los Santos, y aún impregnado el aire del aroma del aceite recién quemado, y resonando las letanías de nuestra oración, fieles a las tradiciones de nuestra tierra, y manteniendo el regusto de la canela de las gachas, o de las castañas de regreso del cementerio, si miramos al horizonte ya se ven venir los días de la cercana Navidad.

Y si para los cofrades la Semana Santa es una pieza importante lo es tanto más la Navidad, es el origen, aunque el origen de todo no es el nacimiento de nuestro Señor, sino más bien su resurrección, cuestión de puntos de vista, los dos defendibles.

Y como estamos como estamos, no miramos mucho al horizonte, por lo incierto del mismo, por lo variable del entorno y las fluctuaciones de nuestros dirigentes, sea como sea lo cierto es que la Navidad se acerca, imparable, tan distinta este año, sin concursos de belenes, sin alumbrados en algunos casos, sin cabalgata en otros casos, todo por la seguridad sanitaria, maldita sea la seguridad sanitaria, de la que ya me tienen hasta el mismo moño.

Pagarán esta fiesta los niños, sí esos olvidados ciudadanos pequeños, sinceros y herederos de este mundo de anomalías sanitarias y germinando el odio entre las partes, odio sembrado por ideales totalitarios, inservible, ya que el odio es el más inservible de los sentimientos humanos, y es lo que hoy predomina, odiosos totalitarismos inservibles.

Pues sea como sea, nacerá, de forma pública, nacerá en nuestros corazones, entre oraciones, oraciones que lo acunaran, la oración interna, en silencio, en privado, es la mayoritaria entre nosotros, por eso, el ultrajar una imagen, un cáliz, una iglesia, no servirá de nada, el sentimiento interior no pueden eliminarlo, y creedme eso es muy doloroso para algunos.

Dejemos que se dediquen a lo suyo y nosotros nos dedicaremos a cuidar de nuestro retoño, debemos de ser capaces de transmitir el espíritu de la Navidad como una suave brisa en las caras de nuestros hijos, o nietos, debemos de ser capaces de generar y renovar nuestra ilusión y la de los que nos rodean, cada tiempo tiene su tiempo, ahora toca Navidad, Navidad que debemos de llenar de esperanza, de paz y de bien, y hacérsela llegar a todos los que nos rodean, eso es lo importante, con o sin alumbrado, con o sin cabalgata.

Ahora toca retirar la capuchina, las cascaras de las castañas, lavar los platos de las gachas y caminar con paso firme hacia la Fiestas de Navidad, cercanas y distantes, vamos a ver que nos deja este destino incierto de pandémica travesía, nosotros sabemos aguantar el peso de lo que caiga, unas veces más otras menos, nosotros igual siempre de frente con la certeza de que viene Nuestro Redentor, el Redentor de Todos, por eso no podemos dejar atrás a nadie. 

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