Tras haber vivido unos días de intensa emoción y recogimiento en la Basílica de San Pedro, el Santísimo Cristo de la Expiración, de Sevilla, y María Santísima de la Esperanza, de Málaga, se hallan ya dispuestos en sus altares itinerantes, listos para protagonizar la histórica procesión internacional que recorrerá las calles de Roma este sábado 17 de mayo. Ambas imágenes han sido entronizadas con mimo y solemnidad, en un gesto que anticipa uno de los momentos más sobrecogedores del Jubileo de las Cofradías 2025, en el que confluyen arte, fe y devoción en el corazón de la cristiandad.

Un testimonio universal de fe
El Cristo de la Expiración, la Esperanza de Málaga, el Nazareno de León y devociones llegadas desde Portugal, Francia, Italia y el Vaticano compondrán el eje central de una procesión sin precedentes. La cita constituye uno de los actos más solemnes del Jubileo, con la participación de cofradías de cinco países en un cortejo que se desplegará a lo largo de 3,75 kilómetros por el centro de Roma, comenzando a las 14:00 horas, y que recorrerá algunos de los enclaves más emblemáticos de la Ciudad Eterna.
La jornada se abre con la presencia de la Real y Venerable Hermandad del Santísimo Sacramento de Mafra, procedente de Portugal, que porta una imponente Cruz Patriarcal con crucifijo del siglo XVIII. Le sigue la Archicofradía Vaticana de Santa Ana de los Palafreneros, que desfila con un valioso cuadro de Santa Ana con la Virgen, obra de Arturo Viligiardi fechado en 1927. Desde España, la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de León lleva una talla del Nazareno del siglo XVII, mientras que desde Italia acude el Priorato Ligur de Cofradías con dos crucifijos verticales también del siglo XVIII. La representación francesa viene de la mano de la Archicofradía de La Sanch, de Perpiñán, con su venerado Crucifijo «Le Devot Christ», una imagen gótica fechada entre los siglos XIII y XIV. Finalmente, la Cofradía de Maria Addolorata, de Enna, en Sicilia, participa con una dolorosa obra de Luigi Felice, realizada en el siglo XVIII.
Dos devociones andaluzas en el corazón de la Cristiandad
A las 14:30 horas, sin solución de continuidad, hará su entrada el bloque más esperado del día, protagonizado por dos de las devociones más emblemáticas de Andalucía. El Santísimo Cristo de la Expiración, obra cumbre del barroco sevillano realizada por Francisco Antonio Gijón en 1682, será portado por la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad del Cachorro, de Triana. Le seguirá María Santísima de la Esperanza, joya devocional de la ciudad de Málaga, venerada por la Pontificia y Real Archicofradía del Paso. Estas imágenes protagonizarán el tramo más extenso y emotivo del recorrido, ocupando aproximadamente 800 metros del total de 1.250, con un tiempo estimado de una hora de paso, en lo que se prevé como uno de los momentos más intensos del Jubileo.
Segundo cortejo: los estandartes del mundo
De forma simultánea, desde Largo Cavalieri di Colombo, junto a las Termas de Caracalla, partirá un segundo cortejo compuesto por cofradías procedentes de todos los continentes, que portarán sus estandartes y cruces corporativas hasta el Circo Máximo. Esta procesión complementaria recorrerá viale delle Terme di Caracalla, piazza di Porta Capena, viale Aventino y via dell’Ara Massima di Ercole, donde esperarán el paso del cortejo principal, dando forma a una manifestación global de fe y unidad eclesial.
Un itinerario cargado de simbolismo
La procesión principal comenzará en la Piazza Celimontana, punto de partida que evoca la tradición cristiana de la Roma más antigua. Desde allí, la comitiva discurrirá por la Via Celio Vibenna, en uno de los momentos más esperados: el paso frente al majestuoso Coliseo, símbolo universal del Imperio Romano, y junto al Arco de Constantino, monumento del siglo IV que conmemora la victoria del emperador que dio impulso oficial al cristianismo. A continuación, la procesión continuará por la Via di San Gregorio, flanqueada por las colinas del Palatino y del Celio, donde se encuentran algunos de los vestigios más antiguos de la ciudad, como el acueducto Acqua Claudia, la entrada monumental conocida como Portale Vignola y el Septizodium.

La ruta proseguirá hasta la Piazza di Porta Capena, donde aún se conservan restos de una de las puertas más antiguas de Roma, evocando la ancestral Vía Apia. Desde allí, el cortejo tomará la Viale Aventino, que conduce directamente al Circo Máximo, uno de los escenarios más colosales de la antigüedad, con capacidad para más de 200.000 espectadores. Este será uno de los enclaves más significativos del recorrido, donde se espera que la presencia del Cachorro, la Esperanza de Málaga y el Nazareno de León adquieran una dimensión aún más sobrecogedora. Finalmente, la procesión concluirá en la Via dell’Ara Massima di Ercole, lugar que en tiempos imperiales albergaba las carceres, las caballerizas desde donde partían las cuadrigas, aportando un cierre cargado de solemnidad y resonancia histórica.
Una procesión que hará historia
Este acto, además de ser una manifestación religiosa sin parangón, representa una exaltación del patrimonio, la tradición y la identidad cofrade. La unión simbólica entre el Nazareno de León, el Cachorro de Triana y la Esperanza de Málaga, en el corazón de Roma, se convierte así en un acontecimiento destinado a marcar un antes y un después en la historia contemporánea del catolicismo. La Gran Procesión de Roma no solo recorrerá calles milenarias, sino que evocará siglos de fe viva, configurando un testimonio colectivo de espiritualidad y cultura que permanecerá imborrable en la memoria de los fieles.





