Ya están en besamanos y besapiés la Virgen de los Dolores y el Cristo de la Clemencia

La Hermandad de los Dolores abre su Santuario para un acontecimiento sin precedentes los días 17 y 18 de mayo

La Hermandad de los Dolores ha abierto este sábado, 17 de mayo, las puertas de su Santuario de Nuestra Señora de los Dolores para acoger un acontecimiento histórico: el besamanos a Nuestra Señora de los Dolores y el besapiés al Santísimo Cristo de la Clemencia, celebrados conjuntamente por primera vez. No se trata de unos simples cultos extraordinarios, sino de una escena devocional sin precedentes, en la que ambos titulares de la corporación se presentan a la veneración pública en una estampa única que ya ha conmovido a los fieles cordobeses.

Esta convocatoria, que abarca los días 17 y 18 de mayo, ha congregado desde sus primeras horas a numerosos devotos que han acudido al templo con profundo respeto y recogimiento. El acto responde a la voluntad de la hermandad de ofrecer una ocasión irrepetible para rendir homenaje a sus imágenes titulares, en un año cargado de simbolismo y memoria.

Una escena histórica para la religiosidad cordobesa

Lo que se vive este fin de semana en el corazón de Córdoba es, más que una cita piadosa, una escena histórica que enlaza tradición, arte y fe. La imagen de la Virgen de los Dolores, expuesta con todo el esplendor de su iconografía dolorosa, y el Cristo de la Clemencia, en actitud de sacrificio redentor, dialogan visual y espiritualmente en un mismo espacio sacro, componiendo una visión conmovedora que invita al silencio, la oración y la contemplación.

El besamanos de la Virgen, que se celebra habitualmente cada cinco años, fue suspendido en 2020 a causa de la pandemia. La hermandad ha querido recuperar esa cita en este 2025, uniéndola de forma excepcional con el besapiés al Cristo, que no suele exponerse en estas fechas. Esta iniciativa se enmarca también en la conmemoración del 50 aniversario del nombramiento del pueblo de Córdoba como hermano mayor de honor de la corporación, lo que añade una carga simbólica aún más profunda a la escena.

Horario para un encuentro inolvidable

El horario para venerar a ambos titulares es el siguiente: el sábado 17 de mayo, de 9:00 a 12:00 y de 16:00 a 21:00 horas, y el domingo 18, de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 21:00 horas. Durante estos tramos, los fieles podrán acceder al Santuario de San Jacinto y vivir en primera persona una estampa única que permanecerá en la memoria colectiva de la ciudad.

El Cristo de la Clemencia: serenidad en la Cruz

La presencia del Santísimo Cristo de la Clemencia, obra de Amadeo Ruiz Olmos realizada en 1938 y donada a la hermandad al año siguiente, constituye una de las grandes novedades de esta convocatoria. Su representación serena de Cristo muerto, con la cabeza inclinada y los ojos cerrados, evoca una paz que trasciende el sufrimiento. Restaurado en 1984 por Miguel Arjona Navarro y nuevamente en 2011 por Regespa, esta imagen ha sido tradicionalmente muy venerada en la ciudad, pero rara vez se presenta en besapiés. Su inclusión en este acto acentúa el carácter extraordinario del momento.

Nuestra Señora de los Dolores: la Señora de Córdoba

La imagen de Nuestra Señora de los Dolores, tallada por Juan Prieto en 1719, es sin duda uno de los grandes iconos devocionales de Córdoba. Su expresión de dolor contenido y su serena aceptación de la Pasión de su Hijo han inspirado a generaciones de cordobeses, que la veneran con inquebrantable devoción. Fue coronada canónicamente en 1965 por el cardenal José María Bueno Monreal, en virtud de un edicto de san Pablo VI, y restaurada por Regespa en 2010.

Córdoba, convocada por la emoción

Este besamanos y besapiés conjunto no es un acto litúrgico más, sino una escena devocional irrepetible que convoca al pueblo de Córdoba en torno a sus más queridas devociones. Es la imagen viva de la fe transmitida de generación en generación, una oportunidad para contemplar el Misterio desde el arte sacro y la tradición más honda.

La Hermandad de los Dolores, fiel a su historia, ha ofrecido en este mes de mayo una imagen de ciudad creyente, recogida ante sus titulares, consciente de su patrimonio espiritual. Una escena para la historia. Un acto para la eternidad.