En mi Huerto de los olivos, Opinión

Yo, indio arapahoe Gerónimo Francisco

Llega el final de julio, gracias a Dios, y comienza agosto, gracias a Dios. Después de dos noches fantásticas donde se ha podido dormir y descansar, tras dos duras semanas de ola de calor vuelve ya este fin de semana otra ola de calor. 

Y cuando nos disponíamos a cerrar por vacaciones, porqué nuestras hermandades están casi cerradas, algunas, y otras preparando sus procesiones estivales, pocas, va y nuestro mayor representante hace unas nuevas declaraciones que golpean de nuevo la religión católica en su interior.

Pide perdón por algo que sucedió no se ya cuántos años atrás, por algo que no hicimos nosotros, si tenemos suerte algún ancestro pudo estar por allí para lo bueno y malo. 

Pero por el contrario, no veo yo a los que se defendieron a base de torturas y muerte a nuestros antepasados, pedir nunca perdón. Y los que entraron y con educación y cultura, cómo lo hizo la religión católica y los españoles, siempre son los malos. Ver para creer.

Aún me cuesta trabajo ver a esos pueblos que eran salvajes, pedir una sola vez una disculpa o pedir perdón con la misma agresividad qué lo hicieron. De verdad, de tanto agacharnos nos han visto algo más que nuestra parte trasera donde nos apoyamos en una silla.

Algún jefe indio, seguro, estará partiéndose de la risa en su terreno celestial. Nos estamos volviendo mensos de remate. No he visto que nuestros dirigentes pidan explicaciones a aquella barbarie. Sólo seguir agachando la cabeza por algo que no estuvimos para poder solicitar una explicación.

Está visto y comprobado que a causa de esa educación y cultural se ha conseguido que pueblos que su único dialecto era la guerra y destrucción hoy son pueblos con los que poder dialogar. No puede ser que a causa de enseñar a leer un libro sea peor que imponer una orden a base de golpes y muertes.

Y para eso nuestros religiosos que fueron duramente sacrificados con sus muertes, de una barbarie sin igual, y por ello santificados lo saben mejor que nadie.

Me despido está semana de ustedes, desde mi retiro espiritual, buscando la reencarnación en águila pérdida en el monte.