Gran noticia la que saltaba a las redes sociales hace unos días en torno a las Hermandades de Gloria de Córdoba y a un posible cambio de la consideración que reciben éstas en el seno de la Agrupación de Cofradías de Córdoba. Sería justo alzar la voz para gritar a los cuatro vientos que hay que estar agradecidos al presidente de la Agrupación de Cofradías y a los miembros de su Junta de Gobierno por el hecho de aprobar la inclusión en la Asamblea General, del próximo día 22, de la propuesta de un nuevo sistema en el reparto de la subvención que perciben las cofradías. Este modelo, que nace de la iniciativa del Hermano Mayor de la Hermandad del Tránsito, del consenso que en este tema guardan todas las Hermandades de Gloria, y que cuenta con el apoyo de muchas hermandades, además de una gran parte de la opinión pública, persigue una distribución más equitativa de la cantidad que la Agrupación entrega a las cofradías en concepto de subvención, que actualmente perjudica a las hermandades de Gloria, que tan sólo perciben un 5% de esta cifra, mientras que las cofradías de penitencia se reparten el 95% del total.
Es obvio que la proporción del reparto no debe de ser ni mucho menos igual, pero tratar de que les llegue a éstas solo un 5% del total me parece, además de un chiste, un despropósito en toda regla, ya lo mire por el plano material como por el moral y cristiano. Será por eso que las Hermandades de Gloria de Córdoba apelan al espíritu de confraternidad que debe prevalecer en las cofradías como colectivos cristianos para un consenso en favor de sus entidades y del ámbito cofrade global de la ciudad. No podemos olvidar que, si las Hermandades de Penitencia son clave para la economía hostelera y de la ciudad en Semana Santa, las Hermandades de Gloria lo son para sus barrios. San Basilio, San Pedro, Fátima, San Lorenzo, etc., ven crecidos sus negocios cuando llega el tiempo de cada una de las cofradías de Gloria, en momentos distintos a los de Semana Santa, además de contribuir, en la misma medida que las de penitencia, al mantenimiento de los trabajos artesanales, floristas y bandas de música. No hay que decir que, en la mayoría de los casos, estas instituciones atesoran y mantienen viva la llama de devociones históricas de siglos, un hecho éste muy importante para la historia y la imagen de una ciudad que no para de perder patrimonio historiográfico.
Las Hermandades de Gloria, esperan de la próxima asamblea que sus convecinas penitenciales hagan protestación pública de fe, mostrando su carisma cristiano y solidario con ellas, siguiendo el ejemplo de su máximo organismo: la Agrupación de Cofradías, que con gran acierto ha sabido abrir la puerta que nunca debió estar cerrada y con ello hacer que prevalezcan verdaderos lazos de confraternidad en el seno de la iglesia.
Juan Sosa Alarcón





