La segunda puerta comienza a ser una realidad

Lo dijimos el pasado 23 de febrero. El Cabildo catedralicio había fijado un horizonte temporal para que la segunda puerta se haga realidad en un máximo de dos semanas desde que den comienzo los trabajos, una vez recibida la autorización por parte de la Gerencia Municipal de Urbanismo, lo que implicaría que todos los cálculos que muchos hermanos mayores hacían y que se traducían en que la próxima Semana Santa las dos puertas estarán habilitadas, adquiería carta de naturaleza, toda vez que la predisposición era absoluta por parte del Cabildo y los pataleos de la marca blanca de Podemos y las asociaciones allegadas, que seguían amenazando con dilatar el máximo tiempo posible la llegada de lo inevitable, habían quedado únicamente en eso, un mero pataleo. Una pretensión que se ha manifestado de manera clara y meridiana esta misma mañana en la que el Patio de los Naranjos ha sido testigo del inicio de las obras precisas para retirar la celosía y habilitar la anhelada puerta.

Recordemos que la autorización llegó el miércoles 22, fecha en la que la comisión de licencias llevaba en su orden del día ordinario la autorización para acometer los trabajos precisos. Una autorización cuya documentación, en palabras de Pedro García, Primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Córdoba y presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo, estaba en regla, después de recibir el pertinente aval de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, responsable de velar por el monumento y tras la asunción del arquitecto Rafael De la Hoz Castanys, hijo del autor de la prescindible celosía, de la derrota de su titánico esfuerzo por impedir el buen fin del proceso.

Este desenlace comenzó a gestarse el pasado 29 de septiembre, cuando el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, conocido por el nombre de Icomos otorgó su visto bueno a la apertura de la deseada segunda puerta de la Mezquita-Catedral argumentando que el proyecto “no tiene impacto sobre el valor universal excepcional del bien” que forma parte de la lista de la Unesco desde 1984. Como es conocido, el proyecto implica la sustitución de la celosía de Rafael de La-Hoz Arderius –padre-, que procede de los años 70 por una de características similares que permita su apertura, de modo que el acceso de las cofradías al interior del bosque de columnas de la antigua Mezquita pueda realizarse con normalidad.