Entre las situaciones cómicas que deben de pasar últimamente en el mundo cofrade, no me quiero imaginar si Pepe Hidalgo hubiese marcado ordinaria cuando vio que se le acercaba la policía sin sospechar que quería parar el ensayo de la Centuria. No quiero imaginarme al coche patrulla siguiendo a la Banda mientras ensayaban, como siempre de macarenas maneras por su barrio.
No me quiero imaginar tampoco la situación de la policía, que siendo unos mandados, como se dirigían ante un hombre que ha estado toda la vida ensayando en el mismo sitio, entre y con su gente, y le digan que tiene que parar porque han sido denunciados por una persona que dentro de su casa considera que la Centuria molesta, pese a que lo haya hecho toda la vida.
Quizás las circunstancias de esta persona exijan que tienen que ensayar más temprano, pero tanto como tener que personarse en el ensayo por una denuncia por ruidos, parar el ensayo y buscar las vueltas.
La Centuria no es la primera y estoy seguro que por desgracia no será la última, que se encuentra con las fuerzas del orden parando sus ensayos porque «molestan», se han dado casos de que hasta en un polígono industrial las bandas molestan, que cosas vaya.
Todos queremos que las bandas suenen como los mejores en Semana Santa, pero para ello han de ensayar casi diariamente durante un año, y sin el casi durante las últimas semanas antes de la primera procesión, si quieren que suene bien, que las bandas participen en conciertos todo el año y de carácter benéfico, pero que no molesten.
Pues no, señores, las bandas como asociaciones culturales también merecen recibir esos locales vacíos que muchos ayuntamientos tienen, igual que hace con muchas otras asociaciones. Ojalá las bandas tuvieran dinero para tener un local propio e insonorizado, pero no puede ser.
Ojalá algún día las bandas puedan ensayar sin que los más «irritables» sean susceptibles de levantar el teléfono y denunciar algo que no hace daño a nadie.





