Alegar machismo ante cuestiones de índole técnica, demuestra que la decisión de los capataces de la Agonía es acertada

Como era de esperar, escasas horas después de que la hermandad de la Agonía comunicase la decisión, consensuada por los capataces de la cofradía, Jesús López Mata y Francisco Carbonero, de declinar la creación de una cuadrilla femenina, para complementar la ya existente para el paso de palio de Nuestra Señora de la Salud, la decisión ha sido utilizada como arma arrojadiza contra todo lo que huele a incienso, por parte de los medios de izquierdas de la ciudad de San Rafael, mal que les pese, que aprovechan cualquier excusa para atacar a iglesia y Cofradías. Los mismos que llevan años propugnando y apoyando que se expropie la Catedral de Córdoba y luego llenan las redes sociales de fotos de cofradías, para ganar audiencia a costa de los mismos que reciben sus furibundos ataques.

Una excusa más barata que nunca, porque los argumentos esgrimidos demuestran que los conocimientos sobre cómo se conforma una cuadrilla costalera se reducen a la nada, por parte de quienes se han pretendido erigir como portavoces de un grupo de mujeres presuntamente discriminadas en razón de su sexo. Se da la «curiosa» circunstancia de que el capataz de la virgen de la Salud, Francisco Carbonero, y uno de sus auxiliares, David Carbonero, son los capataces titulares de Nuestra Señora de Luna, Patrona de Pozoblanco e imagen que acompaña al Señor Resucitado de la misma localidad, teniendo a su cargo a una cuadrilla conformada por más de 30 costaleras, con lo que el argumento de machismo queda radicalmente desmontado. 

Según la información a la que ha tenido acceso a Gente de Paz, es rotundamente falso que 50 mujeres se hayan puesto a disposición de la hermandad del Naranjo. Fueron 34 las que acudieron a la igualá. 34 mujeres, muchas de ellas, con una evidente similitud de altura entre ellas que, por mucho que se alterase las trabajaderas para adaptarlas a esta circunstancia, era imposible cuadrar todos los palos. Una alteración de las trabajaderas que, de entrada, impediría confeccionar adecuadamente la segunda cuadrilla, distribuyendo a sus miembros bajo criterios normales de estatura. 

Cualquier persona que haya sido costalera sabe que sí, por ejemplificar, 18 de 35 tienen altura similar, es imposible técnicamente estructurar una cuadrilla que debe estar compuesta necesariamente por personas de diversa estatura, desde la cabeza a la cola del paso. Esto, al parecer, no lo conoce la presunta portavoz de las aspirantes, al igual que lo desconocen quienes se han subido al carro a caballo, entre la ignorancia y el desconocimiento, aprovechando la coyuntura para acusar de machistas a los cofrades. Por un simple criterio de altura no hubiese habido más remedio que confeccionar cuadrillas mixtas, en ningún caso una de hombres y otra de mujeres. Todo ello más allá de cuestionarse por qué un capataz jamás ha tenido que dar explicación pública alguna cuando decide no contar con un costalero, y por contra, cuando decide no contar con una mujer hay que pasar un test de misoginia. Ser aspirante no convierte a nadie en miembro de una cuadrilla, sino ser elegido por el capataz.

Por otro lado, es rotundamente falso que no se haya declinado la incorporación de algunos hombres de la cuadrilla, precisamente por la misma causa, por razones de altura, ya que su incorporación hubiese motivado que algunos palos contasen con 12 o 13 componentes en lugar de 10 para cada paso, como es deseo de los capataces. En estos momentos la corporación del Martes Santo dispone de dos cuadrillas completas para cada paso. El argumento de que se ha tenido que tirar de costaleros del Cristo para cubrir huecos en la cuadrilla de la Virgen es otra falacia, en la medida en que la cofradía lleva dos años conformando la cuadrilla del paso de palio bajo el criterio de cuadrilla única y que, por lo tanto, todos los costaleros que terminen llevando sobre sus hombros a la Virgen de la Salud hicieron lo propio el año pasado con el Cristo de la Agonía. Un criterio de cuadrilla única que se contrapone diametralmente con la posibilidad de que una de las cuatro cuadrillas completas se conciba exclusivamente para el paso de palio.

Falso, como lo es dar a entender que las 34 mujeres que se presentaron a la igualá, en ningún caso 50, son hermanas de la cofradía del Naranjo, formando parte de la corporación exclusivamente un grupo prácticamente testimonial de ellas. El resto proviene de otras cuadrillas femeninas. Según apuntan determinadas voces, incluso algunas de las aspirantes presentadas a la igualá, que están alentando la polémica, se han significado públicamente en el pasado por su reiterada propensión a la polémica a través de redes sociales.

Tal vez el único pecado en toda esta cuestión provenga de quienes han intentado suavizar el contundente comunicado del pasado mes de octubre, emitido por la hermandad, en el que se dejaba meridianamente claro que la cofradía no tenía intención alguna de conformar una cuadrilla femenina y que por tanto no la estaba fomentando en ningún caso. Ahora, esta polémica artificial y estéril, que algunos veíamos venir y solo pretende hacer daño a un sueño maravilloso que está a punto de concretarse, debe hacer reflexionar, a quienes corresponda, que más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.