Ira, mentiras y desidia

Suspira el querubín, sobrevolando curioso el gran templo que algunos han convertido en un plató de televisión, preguntándose a qué obedece realmente la ira descontrolada y las reacciones furibundas de quienes debieran ser hombres de paz y atacan a gentes de paz porque no se pliegan y se arrodillan a sus caprichos, dictados e intereses.

Suspira el serafín avergonzado, porque hay imágenes bochornosas que se difunden y pregonan al mundo entero, destrozando de un plumazo el esfuerzo y el trabajo de décadas enteras. Suspira resignado comprobando que para algunos vale más colocar a dedo a sus fieles esclavos que el trabajo bien hecho y responden atacando con mentiras y tergiversaciones.

Suspira el ángel, recontando procesiones suspendidas o retrasadas impunemente, preguntándose qué esperan algunos para poner el grito en el cielo ante la desidia continuada de quienes mandan en la Casa Rosa. Suspira y se cuestiona por qué hay quienes sólo levantan su voz cuando se habla de títulos y papeles, convirtiendo en arietes a quienes protestan su fe en la calle y no hay reacción alguna cuando se ponen trabas para protestar la fe en la calle.