Dulzura sin medida la que encierra la penetrante mirada atemporal de Nuestra Señora Reina de los Ángeles, la bellísima dolorosa que gubiase el imaginero sevillano Luís Álvarez Duarte para que en sus pupilas se reflejase el barrio de Capuchinos, originalmente en el corazón de la capilla del monasterio del Cister, para brillar con luz propia desde la iglesia conventual del Santo Ángel desde que las circunstancias obligaron a la corporación penitencial a abandonar su hogar. Con motivo de la celebración de la festividad de la Purísima Concepción, la Madre de Jesús de la Sangre volvió a recibir el cariño inabarcable de sus fieles que ante Ella se dieron cita para entregarle un pedacito de su alma. Allí estuvo nuestro compañero Antonio Quintero, para ser testigo de otro instante para la memoria colectiva de Córdoba.
Dulzura sin medida, Reina de los Ángeles









