Un besamanos extraordinario y la presentación oficial de «Cristo de Gracia» para celebrar el primer aniversario del «Cristo de la lágrima en la mejilla»

El 27 de enero de 2018 la historia se ha consumado para formar parte de la memoria colectiva de la Córdoba Cofrade. Nuestro Padre Jesús de la Bondad era bendecido (ver vídeo) en el corazón sentimental del todo un barrio, el Santuario de la Fuensanta, bajo la atenta mirada de la Co-Patrona de Córdoba, por el máximo representante de la Diócesis, Monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, quien recordaba a los miembros de la corporación el camino que aún les quedaba por recorrer. Tras la ceremonia de bendición un grupo de componentes de la Banda Coronación de Espinas ha interpretado el Ave María de Caccini lo que ha añadido un punto de emotividad a un acontecimiento que ha emocionado a muchos de los asistentes

Una ceremonia que era apadrinada por la Asociación Española Contra El Cáncer, representada en las figuras de su presidenta en Córdoba, María Luisa Cobos Godínez, y su Vicepresidenta, Elena Landauro Comesaña, la hermandad de la Paz y Esperanza de Capuchinos y el colegio Cervantes (Maristas), dos instituciones que tienen una importante vinculación con la pro-hermandad. En el caso de la corporación capuchina, habida cuenta de que algunos de los fundadores de la Bondad, han sentado las bases de sus vivencias cofrades a orillas de Capuchinos, además de la figura de Antonio Bernal, nexo incuestionable de unión entre las partes, por ser el imaginero de cuya creatividad ha nacido Nuestro Padre Jesús de la Bondad y al mismo tiempo, la persona elegida para restaurar a los titulares de la Cofradía de La Paz y crear el misterio que acompaña a Jesús de la Humildad y Paciencia cada Miércoles Santo por las calles cordobesas. 

Por su parte, la importancia del Colegio Cervantes como una institución educativa en el barrio de La Fuensanta es de sobra conocida por todos los cordobeses, lo cual otorga un elemento de especial trascendencia a la aceptación del ofrecimiento y a la vinculación que a partir de este momento nace entre pro-hermandad y colegio. El Señor ha lucido la túnica donada por la hermandad del Vera Cruz. Una túnica blanca, símbolo de pureza y de divinidad, lisa y humilde pero dotada de un profundo simbolismo

Exactamente un año después, la corporación que le rinde culto ha querido celebrar el primer aniversario de la bendición de la imagen de una manera muy especial, con un Besamanos Extraordinario que se celebrará el próximo domingo 27 de enero, fecha en la que el Señor estará expuesto de 9 a 14 y de 17 a 21, para recibir el afectuoso y sincero cariño de sus fieles y devotos y el constante peregrinar del pueblo de Córdoba que, con total seguridad, no querrá faltar a una cita histórica que pasará a formar parte de la memoria colectiva de la Prohermandad. La jornada concluirá con la presentación oficial de la formación musical, como la banda que acompañará a la imagen en su primera salida procesional, una cita prevista para el 6 de abril de 2019, la Agrupación Musical Cristo de Gracia, que será partícipe, a través de un concierto que dará comienzo a las 20 horas, de una ocasión única e irrepetible. Además se bendecirán unas potencias realizadas por Francisco Díaz Luque, donadas por un hermano.

«Impresiona»

«Impresiona» era el comentario generalizado de todos los que tuvieron aquel día la fortuna de contemplar la hechura de Nuestro Padre Jesús de la Bondad. El nuevo titular de la pro-hermandad homónima, que paulatinamente va tomando cuerpo en el corazón de la Fuensanta, se mostraba como una imagen impresionante, espectacular, por su tamaño y por sus formas. Dos metros mide la nueva imagen cristífera nacida de la gubia del imaginero Antonio Bernal, cuya presencia acaba de atravesar la frontera de los sueños para convertirse en realidad. Una imagen concebida para presidir el misterio de las negaciones de San Pedro y que, presumiblemente, deparará determinadas sorpresas sobre el paso en que camine entronizado el impactante Cautivo, como un gallo y un pozo, clarísimo homenaje al Pocito que habita a las puertas del Santuario, símbolo de todo un barrio y metáfora de una hermandad que pretende beber de la esencia del barrio en el que ha nacido y se está desarrollando.

Pero más allá del misterio que el futuro deberá terminar de concretar, Nuestro Padre Jesús de la Bondad ya impresiona de motu proprio, sin necesidad de más atavíos que su infinita presencia, en virtud de la creatividad de uno de los más importantes imagineros contemporáneos. Una grandeza que lo inunda todo cuando se siente su presencia y que se revela en el tamaño de manos y pies que presumen una fuerza inusitada pero al mismo tiempo, por la dulzura que emana de su rostro, en cuya mejilla izquierda se derrama una lágrima de amargura y melancolía, que sintetiza la tristeza de saberse negado por aquellos que compartieron con Él su vida. Un sentimiento que muchos habrán experimentado en algún momento de su vida.

Nuestro Padre Jesús de la Bondad es dulzura infinita y desamparo, fortaleza y compasión. Una representación del Hijo de Dios que atesora el sello inconfundible de las últimas obras de Bernal, acaso con ciertas reminiscencias de Ortega Bru, pese a que los rasgos difieran sustancialmente de las imágenes del genio sanroqueño. Una fuerza y espectacularidad a la que contribuye de manera decisiva la impresionante zancada de un hombre que camina, en medio del rechazo, hacia su misión inexorable. Una zancada muy poco común en un Cautivo, casi siempre representados de forma estática, que lo singulariza para dotarlo de la categoría de único. Una imagen perfecta para cautivar al barrio en el que sus jóvenes devotos decidieron soñarlo, y desde ahí, conquistar el corazón de Córdoba entera.