«Oh vosotros los que atravesáis el camino, mirad y ved si hay un dolor semejante al mío». Este lamento del profeta Jeremías constituye el punto de partida sobre el que Vaquero empezó a componer su cartel. Sobradamente conocida es la espectacular e impactante obra que Fernando Vaquero ha concebido para ilustrar la Semana Santa de Sevilla. Una obra que ha logrado emocionar a propios y extraños y recabar el aplauso prácticamente unánime del universo cofrade. Una concepción que el propio autor ha querido explicar con todo detalle en un vídeo que se incorpora de esta manera ala historia de una obra inolvidable.
El artista ha imaginado este lamento en boca de María, en los labios de una Virgen con el cuerpo inerte de su Hijo sobre sus rodillas y que elevando su mirada al cielo parece pronunciar aquellas palabras. Una composición en diagonal que respira una estética murillesca ya que su búsqueda iconográfica parte de la Piedad de Murillo, un cuadro que se conserva nuestro museo de Bellas Artes. Son ya varios estudios los que han apuntado la posibilidad de que Vicente Rodríguez Caso pudiera basarse en este cuadro para crear su Virgen de la Quinta Angustia, una imagen que encajaba a la perfección en las pretensiones imaginativas del creador.
Un cartel cuya ejecución y mensaje han sido explicados por su autor de manera innovadora a través de una proyección audiovisual, el propio Vaquero ha definido como «la ilusión de su vida» y que está protagonizado por una Piedad «Murillesca» representada en la Virgen de la Quinta Angustia y el Cristo de la Caridad de la Hermandad de Santa Marta, además del San Juan de la Hermandad de la Amargura y los nazarenos de la Hermandad de los Negritos. La técnica utilizada es óleo sobre lienzo y el formato elegido posee la relación entre alto y ancho para que pueda cuadrar completamente con la pantalla de los dispositivos móviles (147 cm x 82 cm).
La palabra «Sevilla» aparece en el Cartel de como corona/diadema de la Santísima Virgen en homenaje a la coronación canónica de la Virgen de los Ángeles de la Hermandad de la Vera Cruz de Salteras, según ha explicado su autor, que potencia el mensaje de la obra con su parte personal, en la que añade a un dulcísimo y doliente San Juan de la Amargura que parece no querer intervenir en el dolor de María. Otro de los detalles del cartel se encuentra en la mano del Cristo que parece señalar el germen de nuestra Semana Santa: una escena lejana en el tiempo en la que los antiguos disciplinantes encabezados por la cruz de las toallas de la Hermandad de los Negritos se dirigen en Vía Crucis hacia el templete de la Cruz del Campo. Una multiplicidad de detalles que componen una auténtica maravilla que el mismísimo Fernando Vaquero ha querido desgranar para el mundo entero.





