¡Hoy es 5 de enero! En las caras y ojos de los presentes se podía ver la ilusión de este día mágico. Y no era para menos, Sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente ¡están ya en Córdoba! De su mano, la ilusión ha vencido al alarmismo inconsciente que muchos llevan sembrando en las últimas semanas. Una ilusión cuajada de prudencia y sentido común, pero ilusión y esperanza, al fin y al cabo.
Bajo un cielo con alguna nube asomando, la comitiva de Melchor, Gaspar y Baltasar ha salido al encuentro de los cordobeses. No se han lanzando caramelos ni juguetes, pero los más pequeños y no tan pequeños han saltado de júbilo al escuchar los sones musicales que los han acompañado y han disfrutado del trabajo realizado por los elegidos para hacer más cómodo el paseo por la ciudad a los Reyes.
Carrozas de fantasía que han hecho que dejemos volar nuestra imaginación hasta el momento en el que nosotros, los más mayores, éramos los que íbamos de la mano de algún adulto para conseguir algún caramelo o caramelazo, según se diese la tarde, eran las primeras en convocar la atención de todos. Los servicios esenciales también han hecho su aparición, así como animadores a pie que iban animando al público.
Sin detenerse mucho, pues tienen demasiado trabajo esta noche, iban avanzando las carrozas de los Tres Magos de Oriente. El público aplaudía a su paso. Les cantaban. Les vitoreaban. Ellos sonreían, saludaban, disfrutaban… conocedores de las ganas que Córdoba tenía de verles pasear por sus calles. Demasiado tiempo había pasado desde la última vez…
Calles repletas de familias han acompañado a los tres afortunados que reparten ilusión durante todo su recorrido. Generaciones unidas en torno a Melchor, Gaspar y Baltasar. Varias generaciones unidas por la alegría, la ilusión y la esperanza. Una cabalgata distinta, quizá menos jubilosa que la que habita en nuestra memoria -la falta de caramelos ha sido determinante en este sentido-, pero brillante en los ojos de los niños y en la emoción contenida de padres y abuelos, con carrozas mucho más bonitas que las que hasta hace poco integraban el cortejo aunque quizá con escasa altura lo que, tal vez ha impedido disfrutarlas en su justa medida.
Sea como sea, recuerden… ¡esta noche hay que irse pronto a la cama para que los Tres Reyes Magos puedan entrar en sus casas y cargarlas de ilusión para todo un año!




















































































