La corporación galduriense del Santo Entierro presentó en la jornada de ayer el nuevo manto de salida de la dolorosa. Se trata de una obra del siglo XVIII que ha sido recientemente restaurada y enriquecida en el taller de Antonio Villar en Córdoba. Según indica el bordador, se ha restaurado y conservado la disposición así como el diseño original de todas las piezas antiguas, obras que ha encuadrado en un trabajo conventual granadino, diseñando el resto del nuevo conjunto en línea con la obra anterior.
El manto, bordado en oro, fue realizado a finales del siglo XVIII, probablemente alrededor de 1772, que es cuando Jacinta de Aguirre y Aleado, deja en su testamento una importante donación para realizar varias preseas a la dolorosa, algunas de las cuales se perdieron en los disturbios de 1936, de la que sí se salvó la imagen así como una saya y una corona de pequeñas dimensiones, obra del platero cordobés Antonio de Santacuz Zaldúa.
En cuanto a la pieza, fue ampliada y enriquecida en varias ocasiones, realizándose la más destacable en la década de los años treinta del pasado siglo. En aquella ocasión fue sufragada por Luis Blanco y Blanco, presbítero y mayordomo, realizándose en el convento de Santa Catalina, de la cercana localidad de Baeza. Los trabajos fueron dirigidos por la priora sor Isabel Herrera Fernández. Otra destacable restauración, más reciente, tiene lugar en el año 2000 en Málaga.







