El viejo costal | De la misma madera (2)

Ya estamos llegando, solo faltan cuatro días y estaremos en nuestro Domingo de Ramos, esa añorada fecha, tan esperada, tan anhelada, y que desde el lugar que ocupo en casa para redactar estas líneas, si miro por la ventana, veo el naranjo del patio de mi vecino, al que le ha explotado de golpe todo el azahar, y se ha revestido con un manto de verde y blanco anunciador de la primavera y de nuestra Semana Santa.

Ya hemos apreciado como en estos días la calor ha ganado la batalla y ha conseguido desplazar al frio, y como a pasos cortos, se nos ha acercado la primavera, ahora los pasos no tan cortos son los que están dando los equipos de mayordomía, a toda maquina, obligados casi siempre por la premura de tiempo, y es que cada palio y cada misterio tienen centenares de piezas que montar, y todas con garantía de que realizaran su función de forma adecuada, otros aún permanecen realizando el reparto de papeletas de sitio, o de túnicas, y limpiando todos los enseres para que lleguen a los ojos de nuestros vecinos con una limpieza difícil de repetir.

Pasos no tan cortos, los que debemos de dar los cofrades, para poder asistir a los innumerables actos, conciertos, salidas extraordinarias especialmente en estos días previos a la Semana Santa, pro hermandades y algunas hermandades, aquellas que aún no tienen día asignado en nuestra Semana Santa, abundan también certámenes musicales, cultos, Vía Crucis, quinarios, triduos, todo junto da lugar a una agenda imposible de cumplir, por duplicidad de fechas y horarios, algo inconcebible para el mundo súper organizado de las hermandades de nuestra ciudad.

Han observado que a estas alturas estamos casi todos como un poco cansados por un sin fin de actos similares hasta el extremo que muchas veces creo que el cofrade se ha puesto en contra del cofrade y nosotros creemos que palacio o agrupación, e incluso ambos al mismo tiempo, deberían de proteger nuestra tradición, evitando la desorganización que ahora prevalece por una inexistente agenda común, produciendo duplicidades que nos obliga a correr de un extremo al otro de nuestra ciudad, con esos señalados pasos no tan cortos, pues también podrían ellos como responsables implementar dicha agenda, evitando duplicidades innecesarias, que no olvidemos todos que los días tienen veinticuatro horas y que como mínimo doce son de luz.

Pero me parece que nunca solucionarán este pequeño problema que está haciendo que lleguemos todos bastante saturados al inicio de nuestra Semana Santa, y a pesar de ser casi todos “jartibles”, ya el año pasado vimos el abandono de muchos, que marcharon a otros destinos, otros a las playas, eso sí con pasos no tan cortos.

Bueno poner orden y limitar el exceso de salidas, que si, que a todos nos gustan, pero que los cofrades nos estamos cargando a pasos agigantados a las cofradías, y es que no hay peor cuña que la de la misma madera, estos excesos traen como consecuencia nuestro agotamiento y nuestra prematura retirada de la Semana de Pasión, y lo que necesitamos es que a pasos no tan cortos, las autoridades eclesiásticas o seglares repongan orden en esto, que parece que se nos sigue escapando de nuestras manos, debemos volver a que nos sepa a poco toda la Semana de Pasión, y nuestra llegada a meta con la Resurrección, que nos sepa a poco, y nos deje suficientes ganas, para esperar con anhelo la del año que viene.