La Plataforma Mezquita Catedral vuelve a cargar contra las procesiones y la retirada de la celosía instalada en época de Franco

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha recibido de forma reciente a la Plataforma Mezquita Catedral, que le ha hecho entrega por escrito un paquete de propuestas relacionadas con el monumento universal cordobés. Una excelente excusa para denunciar que el templo mayor de Córdoba siga siendo propiedad de los católicos cordobeses pese a los reiterados intentos de expropiación perpetrados por la extrema izquierda.

Según detalla el colectivo radical en un comunicado, dos representantes de la plataforma, Miguel Santiago -que se define como andaluz (Córdoba, 1956) y ciudadano del mundo- y Anna Freixas -nacida en Barcelona-, hicieron llegar este martes al titular de Cultura sus «preocupaciones por la gestión eclesiástica del histórico edificio», que, a juicio de la misma, «vulnera» los valores reconocidos por la Unesco, en su «reiterado intento» de «borrar» la huella andalusí por «todos los medios a su alcance».

El colectivo ciudadano solicitó que la acción tutelar del Estado no únicamente se limite a proteger la materialidad del conjunto monumental sino que también se extienda a garantizar una difusión y divulgación «científica, rigurosa y profesional», que evite la «adulteración y tergiversación» de su historia y sus valores patrimoniales, que, según esta plataforma «viene sucediendo desde hace años».

La plataforma manifestó su particular «preocupación» por el Plan Director, elaborado recientemente por el Cabildo catedralicio, que, en opinión del colectivo, considera el edificio en su dimensión «casi exclusivamente» de templo católico -obviamente, toda vez que se trata de una catedral- y «soslaya» sus «excepcionales» valores patrimoniales como Monumento Nacional y Patrimonio Mundial por la Unesco.

Según el comunicado difundido al efecto, el colectivo presuntamente cordobés, representado por un «ciudadano del mundo» y una «catalana», ha indicado «la importancia no solo del derecho constitucional al culto sino también a la cultura y el conocimiento que asiste a todos los ciudadanos». En este contexto, traslada que «decenas de expertos internacionales, entre ellos Federico Mayor Zaragoza, Eduardo Manzano, Pierre Guichard o Maribel Fierro, han denunciado en los últimos años el «secuestro de la memoria» del monumento por parte de la Iglesia católica». Nada dice, por supuesto, de las reiteradas resoluciones judiciales que confirman, de manera incuestionable, la titularidad del templo, a favor de la Iglesia.

El ministro de Cultura escuchó las consideraciones del colectivo que pretende la expropiación del templo, en compañía de Sela del Pozo Coll, jefa de la Unidad de Apoyo de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes. También participó en el equipo ministerial Elena Gallego.

Semana Santa

A provechando la coyuntura -auténtico motivo de esta reunión publicitaria-, el colectivo hizo hincapié en la «inejecución» de la sentencia sobre la celosía de la Mezquita Catedral que, carente de cualquier valor estético o artístico, y que fue instalada en época de Franco (1972), fue retirada para permitir que la Carrera Oficial de Córdoba pudiera concluir en la Catedral. El colectivo mostró su «sorpresa por la decisión judicial de dar por ejecutada la sentencia que declaró ilegal la supresión de la pieza que cerraba el arco de la nave número 17 del muro norte que da al Patio de los Naranjos». Sobradamente conocido es que las resoluciones judiciales sólo gustan a la izquierda cuando les son favorables.

Según afirma el colectivo, «la Junta de Andalucía autorizó su retirada en vulneración de su propia Ley del Patrimonio Histórico, tal como dictó en su resolución el juez en un duro escrito ratificado por el TSJA –Tribunal Superior de Justicia de Andalucía– y el Tribunal Supremo. La celosía fue descuartizada y guardada en unos almacenes eclesiásticos». Y añade que «tres años después, el daño causado no ha sido reparado, las procesiones siguen pasando por el arco y en su lugar figura una loneta provisional». Recordemos que se trata de una celosía carente de valor estético o artístico que fue instalada en época de Franco (1972), alterando la fisionomía del edificio.