Impotencia es lo que siento, impotencia, del mismo tamaño que la incapacidad de los que gobiernan nuestros designios desde cómodos sillones de caoba, en esta herida España, y ahora lo que sobran son sillones, menos sentarse y algo de movimiento y efectividad.
Unos de vacaciones, otros de viajes y muchos mirando para otro sitio, otros usando el conocido comodín del “tú, más”, y yo llorando, llorando, por ver a miles de personas sin agua, sin luz, sin alimentos, sin nadie o muy pocos que les ayuden, con un centenar de víctimas, y que se ayudan ellos mismos, lo que no han caído, levantan a los caídos, limpian las calles, sacan enseres de los domicilios, y consuelan a los supervivientes de las perdidas personales y materiales sufridos, y para otros con un minuto de silencio basta para justificar ciento cincuenta vidas perdidas, ciento cincuenta de momento, serán más, seguro que serán más.
Ellos creen que las lágrimas de los familiares limpiara el fango y borrara la inoperatividad o la incapacidad de los responsables, responsables, que ahora unos dicen que los otros, otros que los unos, y aquí nadie sabe quién es el verdadero responsable. La comunidad valenciana estará cerrada al tráfico ferroviario “dos o tres semanas” según palabras del ministro de transportes, dos o tres semanas, como quien dice dos o tres horas, y así todo, las alertas meteorológicas llegaron a algunos “cuando el coche estaba tragado por el agua”, precisión podríamos decir, porque, rapidez, más bien no.
Ahora dependen de la caridad y de la misericordia, de otros sobrevivientes, al menos de momento, ya hubo quien se tomó un plátano con el volcán de nuestras islas, ahora quizás se tome una horchata, viendo la lamentable situación de muchos pueblos del entorno de Valencia y de Castellón, y pasados unos días todo olvidados, bueno ya se olvidaron el mismo día y no cesaron la actividad política ni un segundo, era necesario implementar una serie de enchufados en la televisión española, como pueden ver lo primordial era lo primordial.
No hay suficiente honor, ni suficiente respeto, ni suficiente vergüenza, eso lo digo yo, lo digo y lo pienso, hasta el mismo Papa ha sido más rápido en lamentar la desgracia de Valencia, y pide oración por ellos, y aquí mirando a los intereses personales y de partido, que dicen mucho de ellos.
Menos caoba y más sentido común, que ni siquiera pido inteligencia, solo sentido común, menos procrastinar, más prever y menos intereses partidarios o personales, más hormigas al hormiguero, que todos somos iguales, aunque estén intentando que esto no sea así, iguales a iguales ayudan, ahora a ver qué es lo que hacen, que por hacer algo igual dicen “es que eso es cosa tuya”, como si ellos fuesen de otra casta o raza distinta, y si analizan sus restos y los restos de los fallecidos, todos son de la misma raza, pero unos son más lobos que personas.





