El cirineo | Algunos medios nos tratan como a gilipollas

Este martes saltaban todas las alarmas en Sevilla; ¡La Hermandad de la Sed de Nervión no permitía a sus hermanos salir en el tramo de la Virgen! Vaya cosa. Vamos, lo que lleva pasando toda la vida en decenas de hermandades de los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade. Que nadie os engañe. Desde que el mundo es mundo, en cualquier cofradía con un numero considerable de nazarenos, en la que una de las imágenes despierta mayor devoción que la otra, se han tomado decisiones de similar índole. Cuando se llenaba el cortejo de la Virgen los siguientes que llegaban a por su papeleta salían con el Señor o viceversa. La única diferencia es que en esta ocasión la corporación de Nervión, en buena lógica, utilizando los medios de difusión que están a su alcance, ha anunciado está lógica decisión a través de sus medios oficiales de comunicación.

Sin embargo un anuncio que se hace con absoluta naturalidad ha sido automáticamente utilizado, de manera torticera, por presuntos periodistas para azuzar a los descerebrados que se agazapan por los rincones de su miseria, para lanzarse al cuello de todo lo que se mueva, haciendo creer a los más lerdos del barrio que esta decisión que, insisto, se toma en muchas hermandades, desde que el mundo es mundo, es una decisión insólita, novedosa o extraña. Y de paso, para calentarle la cabeza a quien se deja manipular para echar basura encima de la Junta de Gobierno de la hermandad.

Una manipulación burda para relacionarla con esa miserable pretensión de limitar los cortejos nazarenos que algunos vienen defendiendo desde hace años, con más pesadez que un tanque en la solapa, con campañitas vergonzosas perpetradas desde micrófonos, públicos y privados, y desde trasnochadas tribunas. Cargando las tintas contra hermandades como la Macarena, San Gonzalo y otras de similares características, porque cometen el presunto pecado de sacar muchos nazarenos a la calle. Personajillos que olvidan que la figura del nazareno es la más importante de nuestras cofradías, por encima de músicos y costaleros. Precisamente a quienes los mismos que denostan al nazareno envuelven en un indecentes incienso de auténtica idolatría que causa vergüenza ajena.

Repetid conmigo, queridos niños, juntaletras de saldo: la Sed no ha puesto números clausus a su cortejo, ¡ya os gustaría¡ Lo único que ha hecho es repartir sus nazarenos entre el tramo de la Virgen y el del Cristo para que se adecue con sus propios criterios. Sin más. Una decisión lógica que en absoluto supone nada nuevo y que, por ende, NO ES NOTICIA. Repito: que nadie os engañe. Cualquier hermano que lo desee podrá vestir la túnica el próximo Miércoles Santo, por mucho que los vendeburras de mercadillo y los telepredicadores baratos, que mancillan cabeceras que antaño tuvieron un indiscutible prestigio, nos quieran tomar por gilipollas.