A contracorriente | Vaticanistas de temporada

Cuando llegó la pandemia, en la televisión todo fueron noticias sobre lo mismo y opiniones de expertos y tertulianos que sabían más de enfermedades que un médico de urgencias.

Cuando se produjo el apagón la semana pasada, de repente, cualquier tertuliano sabía más de energía que el responsable de una central nuclear.

Y cuando se murió el Papa salieron, como los níscalos tras las primeras lluvias del otoño, los vaticanistas. No se sabe si de sus propias catacumbas, pero lo cierto es que hay quien sabe -o dice saber- más de cardenales que el mismísimo Giovanni Battista Re, a la sazón decano del Colegio Cardenalicio.

El cónclave llega y, quien más y quien menos, siente curiosidad por ver la película homónima, porque poner la televisión supone una sobredosis de catolicidad, que va desde ver a curas de rojo (curioso color) hasta contemplar cómo montan la chimenea de las fumatas (que también tiene su chiste), pasando por el entarimado de la Capilla Sixtina, que recuerda al de una caseta de feria.

Y la verdad es que de feria hay mucho en todo lo que se “informa”, en las quinielas sobre el nombre y hasta el día en que se elegirá al sucesor de Pedro. Y, a tanto se llega, que ya hay hasta quien pronostica agua en Roma para la procesión del Cachorro.

Por circo que no quede, más en la ciudad eterna donde por haber, hay hasta Circo Máximo.