A contracorriente | This ain’t a love song

Bon Jovi this ain´t a love song

La política, la gente, las cofradías, todas te sorprenden no por el denominador común de sus acciones, que parten del modelo de sociedad en las que se hallan insertas. No. 

El asombro, la estupefacción viene (como reflexionan Paco Román y Rafael Zafra en el próximo capítulo de Cofrades 24/7) por los resultados en las acciones que arroja el imperio en absoluta decadencia.

El imperio es Occidente y las cofradías (como la sociedad a la que pertenecen) no tienen fondo, base, el sustrato del hecho religioso que se les presupone. O, quizá, sí, pero las personas que las conforman se encuentran a una distancia sideral (medida en unidades astronómicas) de portar o ser garantes del mismo.

Quienes entregan el poder del tirano al hermano mayor, al presidente, al capataz, al director de la banda, al prioste, al vestidor o al cura de turno saben lo que hacen. No son pobres ingenuos, solo que no les importa si se sienten protegidos en el supuesto estatus que tanto les costó alcanzar y que nunca habrían conseguido en otra parcela de su existencia.

Es el ‘franquismo sociológico’ al que aludía tan acertadamente mi amigo Paco Román en una entrevista que tuve la alegría de hacerle. Paco es siempre certero y, con el olor a pólvora en los labios de la bala recién disparada con la palabra, dio en el centro de la diana.

Necesitamos a Papá Estado para que nos proteja, nos dé la paga (en forma de subvención) y (esto lo agregó yo) cada ente cofrade es un aprendiz de Papá Estado, que como monarca absoluto, totalitario o como un dictadorzuelo reparte dádivas y las suele dar, no al que las merece, sino al que conviene.

Dice el titular que esto no es una canción de amor (hoy con Bon Jovi, ayer con Fito Páez) y no puede serlo, pues si repasan los acontecimientos recientes, la hemeroteca se llena de decisiones arbitrarias, pusilánimes y serviles. El amor está en quien se supone que da sentido a las Cofradías, Dios encarnado, pero de él estamos demasiado lejos.