Burladero | El regreso del jefe

Estimado, amable y fiel lector, qué sorpresa más inesperada nos hemos llevado esta tarde.

¿Los Javieres vuelven a los luises? No, qué va. Ese disco está ya un poco rallado, y hasta enero lo tendremos guardado en la estantería.

¿El arzobispo, para nosotros Angelito coronaciones, ha aprobado una nueva salida extraordinaria? De momento no, pero no hablemos muy alto porque te planta 4 o 5 pasos en la calle en menos que canta un gallo.

¿Qué puede ser? Ah sí, por supuesto. El regreso de Antonio Santiago al martillo de la Macarena, una noticia tan predecible como la composición musical de Mariah Carey.

Bueno, bueno, bueno. La expectación es máxima. Cientos de cofrades están con los vellos como escarpias por ver el palio de la Rosa de Oro levantarse en medio de la basílica, y dar sus primeros meneos de bambalinas.

Todos esperan el regreso del posiblemente mejor capataz de Sevilla ante el paso que comandó en solitario quince años, y otros tantos bajo las órdenes del maestro Luis León.

El matiz, quizás, está en que muchos de los que ahora vitorean al legendario profesional, son los mismos que hace 8 años pidieron su cabeza cuando un recién llegado José Antonio Fernández Cabrero lo cesó en calidad de nuevo hermano mayor.

¿Qué ocurrirá en la próxima madrugá? ¿Veremos a un Antonio Santiago renovado aportando la anhelada alegría al palio de la Esperanza?

Ganas no faltan, pero Santiago nunca ha sido un sonajero en el martillo, ni sus pasos se caracterizan precisamente por barrer balcones, la cariñosa expresión que utilizamos en la ciudad para designar las caídas de un palio al salir del varal profusamente.

Empieza la cuenta atrás para el instante evocado por poetas y pintores al son de la luna llena, de ver resurgir tu figura Esperanza Macarena. Sean felices y pasen buena semana.