Un encuentro marcado por la inquietud institucional y el análisis minucioso de un texto que genera grandes reservas
La sede social de la Agrupación de Cofradías de Córdoba se convirtió este lunes en el epicentro de una deliberación de extraordinaria trascendencia para el tejido cofrade local, al albergar una asamblea de índole informático, convocada con carácter urgente para examinar el reglamento aprobado por la Delegación diocesana de Hermandades, dirigida por JJJ Güeto. La reunión, planteada como un espacio de reflexión colectiva y contraste de pareceres, respondió a la creciente inquietud manifestada por numerosos hermanos mayores ante el alcance normativo de un texto ya sancionado por la autoridad eclesiástica.
La convocatoria, cursada oficialmente por la Agrupación, incluyó la remisión íntegra del documento objeto de estudio, lo que permitió a las corporaciones asistentes abordar el análisis con criterio previo y conocimiento detallado. Este gesto fue interpretado como una voluntad expresa de fomentar un debate fundamentado, en un contexto donde el contenido del reglamento ha suscitado una atención creciente y no exenta de controversia.
Exposición técnica y cuestionamiento generalizado del texto
El desarrollo de la sesión estuvo conducido por el presidente de la Agrupación, Manuel Murillo, junto al vicepresidente Manuel Bonilla y el secretario José Antonio Fernández, —estos dos últimos, abogados—quienes procedieron a una exposición pormenorizada y sistemática del articulado. A lo largo de la reunión se evidenció un clima de análisis sereno pero inequívocamente crítico, en el que se subrayaron múltiples inconsistencias, vacíos normativos y disonancias internas del reglamento.
La presencia de más de cuarenta corporaciones permitió constatar un rechazo ampliamente mayoritario, configurándose un sentir común que apunta a la percepción de que el texto persigue un objetivo de control integral del ámbito cofrade por parte de la Delegación diocesana. Este diagnóstico, trasladado por diversos asistentes, fue compartido de manera recurrente, si bien se registraron posturas minoritarias que optaron por el silencio o insinuaron cierto respaldo al documento, sin alterar la tónica dominante de disconformidad.
La Agrupación subraya su total desvinculación en la elaboración del reglamento
Uno de los ejes centrales de la asamblea fue la reiteración, con especial énfasis, de la total desvinculación de la Agrupación respecto al proceso de redacción del reglamento. La institución dejó constancia de forma inequívoca de que no ha participado en su elaboración ni en su aprobación, delimitando así su papel como mero vehículo de análisis y canalización del debate.
Esta aclaración adquiere una relevancia singular en el actual escenario, al tiempo que todo apunta a que ninguna otra Agrupación de Cofradías de la diócesis habría intervenido en la confección del texto, lo que refuerza la percepción de un procedimiento desarrollado al margen de los órganos representativos del movimiento cofrade.
La formación como eje de fricción: exigencia y exclusión
Entre los aspectos más controvertidos del reglamento destacó con particular intensidad el relativo a la formación exigida para el acceso a responsabilidades de gobierno en las hermandades. Los asistentes coincidieron en reconocer la necesidad intrínseca de la formación dentro del ámbito cofrade; sin embargo, cuestionaron con firmeza el modelo planteado, descrito como una suerte de itinerario formativo de carácter cuasi universitario, con una duración de dos años, elevado nivel de exigencia y un coste significativo.
Este planteamiento fue considerado potencialmente excluyente, al poder dificultar de manera notable la conformación de juntas de gobierno, al restringir el acceso a un amplio número de cofrades. La reflexión compartida incidió en que la formación debe ser un instrumento de crecimiento y no un mecanismo de exclusión, advirtiéndose del riesgo de generar un déficit estructural de participación.
Un clima de firmeza serena y la vía del diálogo institucional
Pese a la contundencia de las valoraciones expresadas, la asamblea se desarrolló en un tono conciliador, ordenado y respetuoso, evidenciando una voluntad clara de encauzar el desacuerdo a través de los cauces institucionales. En este sentido, se puso en valor la próxima reunión solicitada con el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, prevista para el mes de mayo, en la que se abordará esta cuestión con el propósito de revisar y eventualmente reformular el reglamento.
Conclusión: un texto cuestionado por su coherencia y finalidad
Como síntesis del encuentro, el sentir generalizado de los asistentes converge en una valoración crítica del reglamento, al que se atribuyen lagunas significativas, falta de coherencia estructural y una orientación finalista hacia el control. Expresiones vertidas durante la sesión, como la afirmación de que el texto “no tiene ni pies ni cabeza”, reflejan con nitidez el grado de disconformidad existente.
La Agrupación, por su parte, se reafirma como un espacio de interlocución y análisis compartido, canalizando una preocupación ampliamente extendida ante un documento cuya incidencia en el futuro inmediato de las cofradías cordobesas se percibe como profunda y determinante.
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