A paso mudá | El espectáculo de los fichajes

Vivimos en una época en la que parece que todo necesita convertirse en noticia. También dentro del mundo cofrade. Lo que antes se resolvía con naturalidad y discreción, hoy se presenta en ocasiones como si se tratara del fichaje o la destitución de un entrenador de fútbol.

Cada cierto tiempo asistimos a comunicados grandilocuentes anunciando la marcha de responsables, directores o colaboradores que, en cualquier otra circunstancia, habrían concluido una etapa de forma sencilla y elegante. Se redactan textos cargados de solemnidad, se generan debates en redes sociales y se alimenta una expectación que rara vez se corresponde con la verdadera trascendencia de la noticia.

Da la sensación de que algunas instituciones han comprendido que la atención es un bien cada vez más valioso. Y cuando los proyectos no terminan de ilusionar, cuando los resultados no acompañan o cuando existen cuestiones más incómodas sobre las que responder, nada mejor que generar un nuevo foco de interés.

No se trata de cuestionar la importancia de quienes desempeñan determinadas responsabilidades. Toda persona que dedica tiempo y esfuerzo a una corporación merece reconocimiento. Pero una cosa es agradecer un servicio prestado y otra muy distinta convertir cada relevo en un acontecimiento mediático.

Las hermandades y sus colectivos auxiliares siempre han funcionado gracias al trabajo constante de muchas personas que llegaron, sirvieron y se marcharon sin necesidad de titulares. Su legado no dependió de un comunicado ni de una campaña de difusión, sino de la huella que dejaron con su trabajo.

Quizá hemos confundido la comunicación con la necesidad permanente de generar contenido. Y cuando eso sucede, el riesgo es evidente: la forma acaba teniendo más importancia que el fondo.

Al final, las instituciones más sólidas suelen ser aquellas que hablan mucho de sus proyectos y muy poco de sí mismas. Porque cuando una organización necesita convertir cada movimiento interno en un espectáculo, cabe preguntarse si lo que busca es informar o simplemente llamar la atención.

Y no siempre son lo mismo.