Hace unos años, décadas ya —cómo pasa el tiempo—, el Valencia CF puso de moda en España lo que se vino a llamar el «horario discotequero» para algunos de sus partidos de Liga, encuentros que, si no recuerdo mal, llegaron a comenzar a medianoche, del sábado al domingo—o casi— y se prolongaban hasta bien entrada la madrugada. Una sesión golfa en toda regla. Pues bien, algo parecido acaba de «inventar» la vocalía de procesión para el Jueves Santo de 2027, aunque aplicado al universo cofrade y con una dosis de surrealismo difícil de superar: dos pedazos de jornada completamente separados, una sesión de tarde-noche y otra «sesión golfa» o «discotequera», valga la expresión, con la «recena» de la Buena Muerte como colofón. Lo que sobre el papel podría presentarse como una reorganización horaria adquiere, cuando se observa el conjunto, tintes de auténtico esperpento. Y es que, si nadie lo remedia en un ejercicio de sensatez, el Jueves Santo cordobés puede convertirse en una jornada partida en dos, con un primer bloque de cofradías y una segunda sesión nocturna separada por un vacío considerable. Todo ello como consecuencia de una gestión que, por momentos, parece haberse instalado peligrosamente en esa frontera difusa que separa lo absurdo de lo esperpéntico.
Ya saben lo ocurrido. Una hermandad del Jueves Santo —El Nazareno— ha decidido modificar su horario de salida, pasando de las 17:20 a las 21:15, para entrar en la carrera oficial a las doce de la noche, una decisión que la corporación ha justificado ante sus hermanos apelando a la recuperación de «una parte esencial del sello propio que históricamente ha distinguido a nuestra Corporación», al reforzamiento de su «carácter penitencial» y al «profundo significado espiritual» de su presencia en la Semana Santa de Córdoba. En la carta remitida por el hermano mayor también se explica que «la Madrugada constituye un tiempo de especial recogimiento, silencio y oración», plenamente identificado con la advocación de Nuestro Padre Jesús Nazareno y con la manera en que generaciones de hermanos han entendido y vivido su Estación de Penitencia, además de señalar que «recuperar» esa franja horaria supone «preservar una herencia recibida y proyectarla hacia el futuro, fortaleciendo la personalidad e identidad de la Cofradía». Y ojo, porque la hermandad está en su pleno derecho de elegir la opción que considere más conveniente para sus intereses, siempre que el marco común permita encajarla. El problema no está ahí. El problema aparece cuando la vocalía de procesión, que entre sus múltiples cometidos tiene precisamente el de procurar que las jornadas de la Semana Santa cordobesa guarden una mínima coherencia interna, acepta una configuración que rompe por completo esa lógica. Porque las cinco hermandades que abren el Jueves Santo comenzarán a discurrir por la carrera oficial en torno a las 19:50 y concluirán su entrada en el itinerario común alrededor de las 22:40, minuto arriba, minuto abajo —que hablamos de cofradías, no de un rally—, es decir, aproximadamente una hora y veinte minutos antes de que la cruz de guía del Nazareno llegue a la carrera oficial. Y conviene repetirlo para que nadie se equivoque de destinatario: ninguna culpa tiene el Nazareno, que ha defendido legítimamente los intereses que entiende propios y que, además, obtuvo el respaldo de casi el 75 % de los hermanos que acudieron a votar la propuesta de su junta de gobierno. El problema es de quien tiene que ordenar el conjunto. Máxime cuando la propia carta del hermano mayor señalaba expresamente que fue «la Agrupación de HH y CC de Córdoba» la que «ha planteado a nuestra Cofradía la posibilidad de iniciar la Estación de Penitencia en Carrera Oficial a las 0:00 horas del Viernes Santo». Una afirmación que, desde el mismo instante en que se hizo pública, fue objeto de desmentidos por parte de quienes aseguran que la iniciativa no partió de la Agrupación, sino del propio hermano mayor. Así que, llegado este punto, alguien no está contando lo mismo que está escrito.
Les voy a contar cuál es mi teoría, desde mi infinita ignorancia y desde la más absoluta de las inocencias infantiles, porque mi hipótesis probablemente será tan disparatada como el Jueves Santo que nos han regalado. Repito: es solamente una teoría, en modo alguno se me ocurriría afirmar nada cuando no es más que fruto de mi imaginación. Lo que creo que podría haber ocurrido es que la propuesta se planteara en la única dirección que, a día de hoy, está respaldada documentalmente y que conocer ese origen habría sentado como cuerno quemado al resto de hermandades de la jornada. Como a la cofradía le interesa el cambio, habría sido necesario explicar a los hermanos mayores afectados que el origen de la propuesta no sería exactamente el que había trascendido y que todo obedecería a un malentendido, a cambio de que la posibilidad de alcanzar la carrera oficial a las doce de la noche siguiera adelante. Tragarse el sapo por un bien mayor, vaya —y, dicho sea de paso: anteponer los intereses del colectivo a los individuales merece todo mi reconocimiento—. También creo —y vuelvo a insistir en que no es más que una suposición fabricada por mi inquieta cabecita— que cuando se planteara esta posibilidad quizá se pretendiera retrasar el Jueves Santo para hacer coincidir la entrada de la quinta cofradía con la llegada del Nazareno o, alternativamente, adelantar la llegada de la Buena Muerte para que fuese esta la que entrara después del Nazareno. Y me atrevo a imaginar, siempre dentro de esta teoría de andar por casa, que el resto de hermanos mayores afectados por una propuesta que quizá no hubiese sido consultada previamente, podrían pensar algo parecido a aquello de «bueno, vale, me creo que el origen no era el que se dijo —y se puso negro sobre blanco—, pero de donde estoy no me mueve ni Rita la Cantaora, busca soluciones tú, chulo». El resultado, muy difícil de digerir para el espectador imparcial: un Jueves Santo partido en dos, un pedazo, un vacío de casi hora y media hasta la llegada del Nazareno y otro hueco de aproximadamente dos horas y media hasta la Buena Muerte. Y entonces aparece una pregunta bastante más terrenal que todas las teorías: ¿qué harán los usuarios de sillas y palcos durante esos interminables intervalos? Porque aquello de irse a cenar a ese inhóspito paraje en el que se desarrolla la carrera oficial cordobesa —mu bonita, y todo lo que ustedes quieran, pero inhóspita de cojones— se complica bastante cuando apenas existen bares o restaurantes y, a semejantes horas, la posibilidad de que alguien sirva una cena roza la ciencia ficción. ¿Tendrán que acudir con la fiambrera de casa? Si hay niños en la ecuación, mejor ni pensarlo. Y todo ello mientras muchos de esos usuarios ya renuncian por mayoría absoluta a contemplar a la Buena Muerte desde una localidad que, precisamente barata, no es. ¿También tendrán ahora que renunciar al Nazareno? ¿Les hará la Agrupación una rebajita por esas dos pérdidas?
Porque, al final, el problema es que quienes tienen la responsabilidad de ordenar la jornada han conseguido convertir una decisión legítima de una hermandad en un auténtico disparate de conjunto, sin pies ni cabeza, que observado desde cualquier otra latitud cofrade difícilmente puede provocar otra cosa que perplejidad. Vuelvo a insistir: el Nazareno ha hecho lo que debía, defender aquello que considera mejor para su corporación y para sus hermanos. Otra cuestión será analizar con sosiego el resultado cuando llegue el momento. Nada que objetar. Bravo por sus dirigentes. Pero contra el vicio de pedir, sea cual sea el verdadero origen de este entuerto, está la virtud de no dar. Y en el preciso instante en que se comprobó que el resultado iba a ser este esperpento, la vocalía de procesión debería haber dado marcha atrás y haber impedido el desaguisado. No basta con decir «es que el Nazareno lo ha pedido». Porque entonces la pregunta es inevitable: ¿qué ocurriría si la Estrella, el Prendimiento o la Piedad de Palmeras decidieran solicitar hacer estación de penitencia el Jueves Santo en horario matutino, a una hora tan cómoda como —pongamos— las doce de la mañana, aprovechando que es festivo? ¿También diría que sí la vocalía de procesión? ¿O dejamos que unos vayan solos y a otros les explicamos que no? El problema de fondo es precisamente ese: cuando se gestiona una jornada, no se puede perder de vista la jornada completa por resolver el interés particular de una de sus piezas. Nadie entendería semejante agravio comparativo, salvo que todo este embrollo naciera de una genialidad que alguien imaginó que pasaría a la historia de las cofradías cordobesas por «arreglar el Jueves Santo» y que, al salirle el tiro por la culata, haya obligado a colocar un parche aquí, un retal allá y a cruzar los dedos esperando que nadie mire demasiado el conjunto y no ponga el foco en que ha sido una auténtica cagada. La cuestión es que seguimos acumulando éxitos por una parte que terminan penalizando la gestión del todo. Y no hay derecho. No hay derecho a que los abucheos del respetable terminen dirigiéndose contra el conjunto cuando es una parte la que falla una y otra vez. O quizá habría que empezar, a estas alturas, habría que empezar a decir “no había derecho”, porque, como dice mi padre, «cuando un capitán se encabezona en mantener al timón a quien siempre estrella la barca contra las rocas, acaba convirtiéndose en cómplice del naufragio». ¡Qué listo es mi padre!
Hipólito Leña del Pino asume el liderazgo de la Caridad de Córdoba con un proyecto continuista y nuevas iniciativas patrimoniales
El Santo Ángel recupera un «San Juanito» vinculado al círculo de Alonso de Mena tras una completa restauración
La Agrupación Musical Lágrimas de San Fernando abrirá el cortejo de la salida extraordinaria de la Virgen Madre de la Divina Gracia
Sendero de sueños | Cuando las mentiras tienen las patas muy cortas
Manuel Fernández Carreño pronunciará el Pregón de la Semana Santa de Osuna 2027
La Hermandad de Emigrantes prepara la restauración de su Simpecado a la espera de reunir la financiación necesaria
La Virgen del Rosario estrenará a la Banda Sinfónica Municipal de Atarfe el Miércoles Santo de 2027
Suspendido el Rosario Vespertino de María Reina y Madre de los Apóstoles por falta de efectivos de la Policía Local
Las Hermandades del Amor y la Macarena recuperan en una película la memoria y el legado de Luis León
La Catedral de Granada recupera la Eucaristía diaria tras su reapertura progresiva por los daños de los terremotos
La Hermandad de Santa Lucía de Sevilla culmina la restauración de su peana procesional y sus cuatro ángeles
La Fundación Asistencial Nuestro Padre Jesús de la Pasión pone la tecnología al servicio de los mayores para combatir la soledad y la brecha digital
Alejandro Pérez Portí se incorpora a la dirección musical de la B.C.T. Nazareno de Baza
Cruz de guía | Yo con Antonio
La Banda Santa Cecilia de Pedroche acompañará a Nuestra Señora del Rosario en su procesión de Gloria por Córdoba 




