Los artesanos | Hay días en los que el taller también guarda silencio

Esta semana no podía ser de otra manera. Nuestra reflexión tenía que estar dedicada a la tragedia ferroviaria que ha conmocionado a tantas familias y a toda la sociedad.

Un suceso que nos recuerda, de la manera más dolorosa, lo frágil que puede llegar a ser la vida. Detrás de cada víctima hay una familia, una historia, unas ilusiones y un futuro truncado inesperadamente.

Desde nuestros talleres, como tantos otros trabajadores, hemos continuado con nuestras obligaciones. Las herramientas siguen sonando, los encargos avanzan y las fechas de entrega permanecen en el calendario. Pero hay días en los que, aunque las manos trabajan, el pensamiento y el corazón están en otro lugar.

Quienes vivimos de los oficios artesanales conocemos bien las preocupaciones y responsabilidades diarias. A veces nos dejamos absorber tanto por ellas que olvidamos lo verdaderamente importante.

Tragedias como esta nos invitan a reflexionar, a valorar el regreso a casa, la compañía de nuestros seres queridos y esos pequeños momentos cotidianos que tantas veces damos por seguros.

También nos recuerdan que detrás de cada artesano hay una persona, con sus emociones, sus inquietudes y su sensibilidad ante el sufrimiento ajeno.

Esta semana queremos expresar nuestra cercanía y solidaridad con las familias de las víctimas, los heridos y todos aquellos que atraviesan momentos de profundo dolor.
Porque hay obras que requieren toda nuestra atención, pero hay acontecimientos que nos recuerdan dónde reside el verdadero valor de la vida.

Y ese valor, por mucho que amemos nuestro oficio, siempre estará por encima de cualquier trabajo.