A contracorriente | Alcahueteros del arte sacro

No hay nada mejor que una entrega de premios para repartir abrazos y mostrar servidumbres, tanto por quien los entrega como por quien los recibe, sin olvidar a los intermediarios que se llevan su porcentaje comisionista de parabienes. 

Y, si en general, este tipo de nominaciones es endogámico; en cofradías ya se riza el rizo. Baste con ver el fallo de los Arfe 2026, que entregan los propietarios del arte de lo sacro, donde Miñarro más que ser llamado el profesor podría denominarse el káiser de lo artístico. Lástima que más allá de sus estudios sindónicos, no vaya a ser recordado por tener una imagen de las realmente relevantes. Pero los premios ayudan a afianzar ese estado de ánimo de superioridad moral y estética. 

Pero lo mejor de los galardones es su carácter alcahuetero con la esfera política. En el caso de Juan Ignacio Zoído parece que subyacen Pakistán y contentar a un determinado partido. Mientras en el de la agencia Trade, pues que alegran el corazón de la Junta de Andalucía. 

Todo son parabienes, golpecitos en la espalda, sonrisas, corbatas y americanas. El reconocimiento al arte de verdad ni está ni se le espera (que buena frase apócrifa aquella), y el enemigo común está bien definido !Viva el proceso artístico!