La distancia entre Córdoba y Sevilla es de algo más de cien kilómetros. En la Alta Velocidad se llega en menos de una hora, si no hay retrasos como los que ahora se acostumbran, y contamos que estamos en el denominad primer mundo.
En coche se tarda un poco más y, en el Media Distancia, la aventura es considerable. Pero aún así, en la distancia geográfica las dos ciudades están bastante cerca.
En lo cultural, por ejemplo, la cosa ya cambia, aunque ahí Málaga es la que más tiene qué decir. A la par que en lo político, administrativo, etcétera, ya se convierte en un universo la separación de las dos urbes.
En cofradías, ese infinito al que Córdoba está de Sevilla se explica en los siglos de historia, entre otros factores. Y, en cada ejemplo, vemos como se copia lo malo y se ignora lo bueno.
Y en cuanto a lo bueno se refiere no hay más que observar el andar de las cofradías, con los tiempos de Córdoba, pero con cortejos multiplicados por cinco o por diez en las calles y en las distancias de los recorridos.
Eso no se copia, bien porque no se sabe, bien porque no se quiere. Y de esa guisa vimos cuando se cambió la carrera oficial a la Catedral (que no estuviera allí era lo ilógico), que se dieron tiempos de paso desproporcionados, eternos.
Hay cofradías que andan bastante bien, mientras la mayoría parecen corredores de fondo, para no cansarse.
Pero también copiamos lo malo y, mientras en Sevilla cuesta ceder cuando se llega al Consejo (como en el reparto de la subvención), aquí por costar cuesta hasta cederle un puesto de orden de paso por carrera oficial a una hermandad.
Pero eso lo podrán escuchar esta noche en Cofrades 24/7. Estén atentos.





