El Consejo General de Hermandades y Cofradías contempla la posibilidad de exigir que los cuerpos de nazarenos avancen “al menos de a tres”. Las razones que se arguyen son diversas y evitar colapsos es la que parece tener más peso.
Pero en esa solución está la condena. No es más que una medida cortoplacista, como las reiteradas intentonas de poner un número cerrado de nazarenos a los cortejos.
Medidas, ambas, que evidentemente solucionarían en el momento el gran volumen de las cofradías en la calle y los problemas de organización que ello conlleva. Pero, precisamente, para eso está el Consejo, para solucionar problemas buscando soluciones que, a la larga, impliquen una caída casi segura en el número de integrantes de los cortejos.
A Francisco Vélez bien le valdría dejar estos últimos meses para dedicarse, como los toreros que se retiran, a pasearse por estudios de radio, ruedas de prensa y sets de televisión. Eso parece gustarle, aunque expresándose no Matías Prats (el abuelo).
En esos enclaves lo pueden llamar Paco los amigos como López y lanzarse parabienes hablando de lo bien que lo hacen todos. La realidad es que el problema de los nazarenos está ahí, como el de la subvención de las Vísperas que fue incapaz de solucionar o el de las vallas en las procesiones; pero siempre se puede pintar de rosa como se hace con casi todo.





