A contracorriente | El fin de semana soñado

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Hubo extraordinarias, sí, pero las ocasiones lo merecían. El fin de semana nos dejó algunas que ya son parte de la mejor historia de las cofradías, como la de las Penas de San Vicente, pues 150 años valen entrar a la Basílica del Gran Poder y dejar una procesión marcada por el buen gusto en cada apartado.

En el centro de Sevilla se vivió un sábado inolvidable. Y es que también retumbó lo añejo. Sí, retumbó con la potencia intacta de las cornetas de Escámez, no encarnadas, sí sostenidas durante más de un siglo por los Bomberos de Málaga.

Su participación y actuación en la exposición de la Banda Esencia de Sevilla fue soberbia y sirvió para dejar claro que el estilo puro jamás debe perderse, y que debemos ser garantes todos.

Con un estilo muy diferente, pero igualmente necesario, la Banda de La Salud estrenó ‘Silencio’, durante el certamen que organiza la Unión de Bandas de Córdoba. Un concierto que viene a refrendar la calidad que hay en la capital cordobesa cuando los sones aprietan y se lanzan al aire.

Eso fue el domingo, pero si el sábado en Sevilla fue grande, en Córdoba se vivió la culminación de un sueño, del trabajo bien hecho, del tesón, la constancia y los plazos largos en la sociedad de lo inmediato. Ahí es nada. Y lo hizo la Hermandad del Prendimiento con el nuevo palio de la Piedad. 

Ya queda poco para verlo en la calle, pero este fin de semana fue de ensueño.