A contracorriente | Epifanía

Lo he dicho muchas veces -y durante los últimos más-, pero mi lamento es tan intransferible como vacío. Y es que odio eso que llaman noticias y no son nada más que corta y pega de un año para otro. 

Pasa con los balances del curso, del año, con lo que vendrá cada año que comienza, con las olas de frío, con las de calor, con las reacciones de políticos o responsables cofrades (su sucedáneo) a una determinada noticia (prefiero la de los capataces y los costaleros, que son más de verdad, aunque tampoco lo sean del todo, y es lo que me gusta).

También sucede con las cartas a los Reyes Magos, y he escrito más de una. Y, para ser sinceros, la he escrito varias veces estos días (una de mi puño y letra, no desde el teclado, que guardaré para siempre). Y siempre me auto censuraba, porque he aprendido a que los demás no sean mis daños colaterales.

Pero (siempre hay un pero) hay un par de cosillas que no eran para mí y, al final, casi pidiendo perdón se las voy a pedir, a ellos y a la imagen (que es mucho más que una imagen, el icono de la piedad popular) a la que cuento mis pesares y mis pequeñas alegrías, cada noche, y que hoy es su día grande.

Son dos cosas que pueden parecer triviales, pero para mí y por quien las pido representan un todo completo. 

Por la primera solo les ruego que tenga criterio, que no se conforme con la versión oficial de las cosas y que, a la vez y a diferencia de mí, disfrute cada pequeña alegría como el mayor de los triunfos, que es el de la vida misma, su ofrenda, su regalo.

Por la segunda, a la que di el primer abrazo después de la pandemia y quizá uno de los más sentidos de mi vida, que pase lo que tenga que pasar, pero que sea lo que él quiere. Sé que si sale mal aprenderá y si sale bien (que saldrá, porque es el más capaz que he conocido) todos saldremos ganando.

Os lo pido en la Epifanía y, como tantas veces, acabo de romper la regla de la que siempre me quejo de los demás. No me lo tengáis en cuenta. Y sí, hay una tercera cosa, pero eso es entre nosotros.