La Magna, su primer y principal capítulo, dejó varios puntos negros. Uno de ellos fue la destitución de Francisco Luis Castaño, Sony, como capataz general del Nazareno.
Aunque varias son las versiones que circulan, no hace falta tan siquiera escucharlas para que el observador de a pie se aperciba de que hay cosas que la junta de gobierno no ha hecho bien.
Para empezar, la tardanza en comunicarlo ya es por sí mismo un indicio de que algo no andaba bien. Oficializar no es dar veracidad a la información, como mucho -como pasa con los politicos- es contar la verdad de la cofradía o de su junta de gobierno.
Esto es, la noticia era que se había echado al capataz, contrastada. Eso se hizo en este medio y lo que deja incertidumbres son los motivos por los que se comunica más de una semana después.
La junta de gobierno es libre de hacerlo o no hacerlo, claro está, pero llama la atención el comunicado anterior al regreso de la Magna del Nazareno, donde se reparten agradecimientos y se obvia algo tan significado como el cese del capataz.
Aun más sobresale que se destituya al titular del martillo a pocos días de una procesión y más cuando el Señor no está en su casa. Y que lo haga una junta saliente y que en el comunicado se obvien los motivos como si nada hubiera pasado. Parece evidente que si echas a alguien una razón para la decisión se debe tener.
Y se intuye que para los responsables del Nazareno debió resultar grave, cuando pones en la calle al capataz que te dobló las cuadrillas cuando, poco antes, el paso del Señor sufría una carestía de efectivos, sorprendente en una época de sobreabundancia de costaleros.
También se antoja razonable sorprenderse del silencio sobre el presunto audio que ha ganado la Vuelta a Andalucía de este 2025. De ser falso lo lógico sería contarlo y de ser verdadero, el sentido común apela a, al menos, afearlo.
Todo han sido silencios, como el de la hermandad en la calle cada Jueves Santo, con dos comunicados de pescadito en blanco, porque todo es fabuloso, aunque casi todos tengan la certeza de que ha sido un desastre que, de camino, ha hecho un gran daño reputacional al capataz.





