“En la decisión mía de dimitir como teniente de hermano mayor de la Macarena va unida mi decisión de retirar mi candidatura a hermano mayor, porque… entiendo que no tengo crédito ninguno para presentarme como hermano mayor cuando, siendo teniente de hermano mayor, nos ha pasado lo que nos ha pasado. No somos culpables, pero, igual que estamos ahí para lo bueno, lo estamos para lo malo”.
En esos términos se expresaba Eduardo Dávila Miura en la Cadena Ser, donde confirmaba que finalmente no se presentará a hermano mayor de la Macarena. Así, quien fuera número 2 de la corporación daba un paso adelante de los que se ven con poca frecuencia.
Habrá quien afirme que la decisión de Eduardo viene dada por la certeza de saber que no tiene opciones de ganar. Pero también hay quien tiene garantías de que ee esta crisis macarena más de dos están obteniendo rédito.
La decisión adoptada por Eduardo tiene un punto de valentía, no en vano es torero. También lo tiene de coherencia en un tiempo difícil para ese tipo de actitudes. Y, aunque nadie repare en ello, también lo habrá de dolor por renunciar a trabajar por la hermandad de tus amores.
De eso último casi nunca se habla, pero esas decisiones dejan siempre una cicatriz cuando acudes a las cofradías a servir y no a servirte de ellas.





