No se puede vivir en la nostalgia, a ningún nivel de la vida. Tampoco puede hacerse en cuanto a marchas procesionales se refiere y pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Lo que sí se puede, al menos intuir, es que en esta época de música de producción masiva hay infinitas marchas procesionales, malas, y un grupo reducido, buenas.
En las últimas dos décadas hemos asistido impávidos a la composición de piezas que llamaban marchas de palio, cuando no eran sino pasodobles camuflados, que no sabías si estabas viendo a un santo o de camino a La Maestranza a ver a Morante. Sin olvidar al grupo de compositores selectos cuyas obras podrían sonar en el hilo musical de un tanatorio.
Eso en lo que gusta llamar bandas de plantilla completa, porque en las cornetas hemos llegado a escuchar a bandas que son una agrupación musical encubierta y podrían denominarse BCT de los Infiltrados. Sin olvidar títulos memorables que te suenan a todo menos a cofradías
Y ya en el campo de las agrupaciones es donde uno ha podido escuchar desde el Himno de Brasil en las semis de la Copa del Mundo, hasta bandas sonoras de películas épicas. En este último apartado está la nueva marcha de Virgen de los Reyes para San Pablo. Para celebrar la nueva andadura han estrenado una pieza que no sabes si acabar con un ataque de la caballería prusiana o pertenece a la ambientación de la Batalla de los Cinco Ejércitos.
Sea como fuere, la marcha tendrá su público masivo como lo tiene la banda y con eso ya está todo justificado.





