El Vía Crucis presidido por Nuestro Padre Jesús de la Sentencia podría haber llevado este año a la imagen hasta el convento de San Clemente, de haber recibido el necesario placet por parte del arzobispado.
Sin embargo, la autorización no se ha producido y, de haberse concedido, hubiera permitido visitar también a la Capilla del Carmen de Calatrava y pasar por la Alameda de Hércules.
Pero como desde Palacio se ha dicho no a la Macarena, el Señor de la Sentencia recorrerá las calles de su feligresía, este primer viernes de Cuaresma. Una medida que llama la atención en un tiempo en que las salidas extraordinarias y los parabienes de la Iglesia hacia las mismas se han convertido en la muestra evidente de que, desde las sacristías, se presume de músculo con los bíceps de las cofradías. Por lo que las explicaciones a esta negativa parecen ir más allá de lo manifiesto.
Un anuncio que llega a las puertas del Miércoles de Ceniza y que se antoja una manera de empezar fuerte la Cuaresma. Como fuerte ha sido la previa de Fran Rivera en el plató de Cofrademanía, donde el matador ha vuelto a tirar de la pena para denunciar la falta de sensibilidad de la junta de gobierno de la Esperanza de Triana con los nueve costaleros jubilados.
Para ello tiró de símil taurino y respondió que duelen más las cornadas de las juntas de gobierno que la de los toros. Algo que sería hasta digno de comprensión, de no ser porque todos los años, según la normativa interna de la hermandad, se jubilan costaleros al pasar los 50 años, llueva o truene el año anterior.
Pero no todos tienen su repercusión mediática para exponerlo, aunque no se sabe si eso es bueno, o si, por contra, el traje de luces, el caballo y la copla no hacen si no identificar a las cofradías con ese ramalazo costumbrista y rancio que parece perjudicar más que cualquier otra cosa.





