A contracorriente | Rumores de martillos

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La temporada del turismo y la de los cambios de capataz suele coincidir y producirse cada verano. Pero como la sociedad ha cambiado y camina hacia su propio precipicio de inmediatez, si ahora se venden polvorones en septiembre, por qué no cambiar de titular del martillo en noviembre, diciembre o enero.

Mejor incluso cuando la Cuaresma llame a las puertas. En eso que propios y extraños llaman precuaresma (el equivalente cofrade a la venta de turrón en septiembre), aun mejor cargarse al capataz. Así te aseguras que todo el mundo hable del asunto de forma más intensa, si cabe.

Aunque si de generar tensión se trata, la situación actual en Córdoba es de.  Alto voltaje, con tres martillos sin dueño conocido. Puede que tengan arrendatario (alguno de ellos, de hecho, lo tiene), pero es mejor cumplir los plazos, pues el asunto sigue en el candelero más de los tres días de rigor.

Sin embargo, mientras no se haga oficial, todo perfecto, pues se generan quinielas por aquí y por allá, cual play maker repartiendo juego, como De Jong ante el Celta.

Se benefician todos, porque hasta capataces en franca decadencia suenan para uno u otro martillo. Incluso que al que va cortito de técnica se le catapulta como candidato sólido y así regenera su imagen, ya que si al papel le cabe todo, a una tertulia de futuribles aun más.

Todos ganan con un show que no hace sino crecer y al que mira con espanto lo catalogan como personaje anticuado, caduco, el fósil del tiempo en el que aun imperaba el sentido común.