Escuchar a alguien más inteligente o más preparado que tú es, valga la redundancia, un síntoma de inteligencia y de humildad. No hacerlo, se puede conjugar entre la soberbia y la ignorancia. Y, en ese capítulo, el gremio de los periodistas es la casta dominante.
Pagados de sí mismos, las excepciones se celebran -o se deben celebrar- como un acontecimiento, como una magna en la época que no se vendían estos eventos como décimos de lotería. Y Víctor García Rayo es una de esas excepciones.
“Todos nos vamos a morir”. Esa era una de las frases que soltaba durante una conferencia, que ha tenido su eco en la red social X, en referencia a nuestra importancia en las hermandades, que será cero y solo seremos un granito de arena más en esa playa infinita de las cofradías.
El respeto hacia la historia de siglos de las corporaciones y las imágenes centraba su discurso, para hacer ver que estamos de paso y que los egos, por más que afloren en cada esquina de la cofradía de turno, están de sobra.
La lección es esencial y debería presuponerse como al universitario que sabe leer y escribir. Si bien, los ejemplos diarios de lo contrario son tan palmarios, que dejan la clarividencia de lo contrario. Todos deberíamos vestir la túnica a diario, en el sentido figurado de un anonimato tan necesario como ausente.





