Hay momentos decisivos en la vida de una hermandad, incluidos los que se producen antes de que sea hermandad propiamente dicha. Desde la fundación de una agrupación parroquial hasta la primera salida procesional, pasando por agruparse y llegar a la Semana Santa, el camino resulta fascinante Para quienes forman parte del proyecto.
El objetivo no es el fin, sino el trayecto. Disfrutar del mismo, de cada momento es lo que permite crecer a la institución y a las personas que forman parte de ella. Y en ese camino está la Fraternidad de la Confianza, una corporación a la que le queda muy poco para convertirse en hermandad y que acaba de dar otro paso decisivo para que el crucificado de Castillo Lastrucci procesione en busca de la Catedral.
Y ese paso es, precisamente, el inicio de los trabajos para el paso en el que se entronizará al Cristo de la Confianza. Pero, lo más importante, es que en la fraternidad no se marcan plazos para su realización y, por ende, para la esperada salida procesional.
Ahí está la clave, no tener prisa, con el mérito inherente a contemporizar las ganas, máxime en una época en que la inmediatez es el pan nuestro de cada dia. Así, el paso está dado y el sueño, sin fecha marcad, cada vez más cerca.





