Estamos demasiados acostumbrados a contemplar el signo de la Cruz. Ya, lo hemos hecho como algo nuestro y que pasa completamente desapercibido donde se encuentre. El signo de la Cruz lo podemos encontrar desde nuestros hogares, pasando por las calles, y en última instancia en los sagrados féretros con que enterramos a nuestros difuntos y en nuestros cementerios.
Incidir, que en los últimos años, muchas Santas Cruces, que se hallaban en lugares concretos de nuestras localidades han sido retiradas, produciendo polémica, opinión social y siendo noticia. Podrán retirar el signo, pero nunca el significado muy presente en la experiencia vital de cada uno de nosotros.
Originariamente ¿Qué es la Cruz?
Los seres humanos somos tan crueles, perversos, y sádicos que a lo largo de la historia de la humanidad nos la hemos ingeniado para confeccionar instrumentos de tortura. Ya sea “por puro placer” de observar el sufrimiento ajeno, para sonsacar información acerca de unos hechos concretos o como castigo por un hecho delictivo. En algunos casos provocando la muerte o un simple castigo hacia el reo. A parte, de la Cruz, han existido más elementos de tortura, que no voy a detenerme en describir. Lo que deseo dejar claro es que la Cruz, es un instrumento de tortura que conlleva grandes sufrimientos (hay muchos estudios sobre el sufrimiento que produce ser crucificado) y que como fin pretende una muerte con grandes tormentos.
¡Resulta que es el signo del católico! ¿Qué ironía?
Por el contrario, nuestro Dios y Señor, en su infinita sabiduría, excelencia y perfección, optó, que Nuestro Señor Jesucristo asumiera una muerte de Cruz. En ese exacto momento histórico, con la multitud de maneras de morir, las muchas formas sufrir torturas; antes de llegar a la Cruz ya sufrió torturas y fue profanado el Santísimo Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, lo que llamamos la pasión; ”Porque los judíos piden signos, los griegos buscan sabiduría; nosotros en cambio predicamos a Cristo crucificado, escandalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados, judíos y griegos, predicamos a Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Porque lo necio de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” San Pablo 1 CORINTIOS 1, 22-25; Realmente, la Cruz es lo más irracional.
En cambio, es el camino escogido por Nuestro Dios; la Cruz, se transforma en la Santa Cruz gloriosa y es una lección para todos los católicos; así se llevó a cabo la obra de salvación y el sentido de todo lo creado, a través de la crucifixión de Nuestro Señor en la Santa Cruz; el sufrimiento, las desgracias, las humillaciones, el desprestigio, los desplantes, los fracasos personales, la enfermedad y hasta la propia muerte humana, cobra sentido porque por medio de los tormentos corporales y espirituales que padeció Nuestro Señor Jesucristo, y a través de la Santa Cruz fuimos conducidos a una nueva vida. Así el sufrimiento cobra sentido porque nos asemejamos a Nuestro Señor Jesucristo sufriente, y nos unimos por nuestro bautismo al sacerdocio místico de Nuestro Señor Jesucristo.
Así pues, el signo de la Santa Cruz es fundamental para todo católico con el gran significado que contiene; Por ello, ha sido puesta en tantos lugares y sitios; sin una Santa Cruz Gloriosa no puede celebrarse el Santo Sacrificio del Altar; la existencia de tantas tallas de crucificados y cruces en nuestros templos, hogares y calles; la veneración hacia la Santa Cruz y en tiempo de pascual en concreto en el mes de Mayo, en muchas localidades y ciudades es celebrada la fiesta de la Santa Cruz, siendo estas embellecidas, revestidas y galardonadas, conocido el uno de mayo, el mal llamado festivo de la Cruz, siendo festivo por otro motivo muy diferente.
Hace un tiempo, me hice una pregunta ¿Por qué se celebra la Santa Cruz en Mayo? ¿Cuándo la exaltación de la Santa Cruz es el 14 de Septiembre? ¿No sería más apropiado celebrar esta fiesta en septiembre? En mi indagación personal descubrí porque mayo es el mes de la Santa Cruz. En el antiguo calendario litúrgico (Vetus Ordus) anterior a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, el día 3 de Mayo se celebraba la invención de la Santa Cruz. Detrás de esta celebración litúrgica existen multitud de razones y leyendas al respecto, en donde no voy a entrar, por no alargar un artículo de opinión. Con la actual liturgia (Novus Ordus) después del Concilio Vaticano II fue suprimida está celebración.
No obstante, entre el pueblo de Dios ha quedado como tradición, arraigo y festividad las Cruces de Mayo, celebrándose al fin y al cabo la gloria de la Santa Cruz. Desde este medio, exhortó a la Santa Iglesia de Dios y a los eruditos en la Sagrada Liturgia para un replanteamiento si el día 3 de Mayo se debiera o no seguir celebrando la Invención de la Cruz, ya que el pueblo cristiano lo hace.





