Opinión, Sendero de Sueños

A La Paz… ¡hay que exigirle!

Pasó. Pasó cómo pasa todo en esta vida. Con la fugacidad de una estrella. Pero en nuestro afán de detener el tiempo vamos reviviendo cada momento pasado cuando la vida sigue su curso.

Supongo que todos esperáis ya un artículo rociero por la cercanía de la salida de la Hermandad de Córdoba o la procesión de la Virgen por el pueblo. ¡Pues no! Ya os he dicho que tenemos afán de seguir reviviendo momentos pasados. Y una de mis hermandades vivió el pasado sábado un momento… ¿glorioso?

Tengo que comenzar diciendo que no muevo ni una coma, ni un punto, de lo expuesto por mi compañero, Guillermo Rodríguez en su crónica. Estoy absolutamente de acuerdo en todo lo expuesto y la subscribo totalmente. Y yo sí me adhiero a su crónica publicamente, no mendiante llamadas telefónicas o mensajes a su teléfono. Vuelvo a repetir…TOTALMENTE DE ACUERDO EN TODO.

Y lo repito para que quede constancia que, aunque para mí si hubo dos aspectos positivos a destacar, también se debe hablar de lo negativo. Sí, para mí sólo hubo dos, pero chicos, tal y como está el patio…

El primer aspecto fue el andar de la Virgen. Me gustó. Iba alegre. Como debe ser. La Paz es una Hermandad de bulla, le pese a quien le pese, le guste o no. La Virgen debe llevar ese paso alegre y elegante que llevaba el pasado sábado. Lástima, que se perdiera en la distancia por la oscuridad de los puntos de luz apagados. Pero os puedo asegurar que, de no ser así, la vuelta por la calle Poyo (yo estaba en La Almagra) hubiera sido una delicia.

Buen hacer de la gente de abajo. Esa gente que me consta que ya están hartos de ser los menos valorados cuando llevan a la que hace aflorar los sentimientos más profundos de los hermanos. Esa gente que, año tras año, sufren las consecuencias de las modas.

Disfruté de verla andar. Os reconozco que llevaba tiempo sin hacerlo.

El otro elemento entra en simbiosis con el anterior. La Banda de Arahal. Me gustó como sonaba. No tanto el pasado Miércoles Santo. Me gustó en potencia y repertorio. No sé si fue por la estrechez de las calles o algún otro motivo, pero resultó la combinación perfecta.

Después de tantos experimentos parece ser que se ha encontrado la pareja perfecta o al menos… el sábado. Esperemos que el ansiado dia de la Coronación combine igual de bien.

Al fin y al cabo estamos hablando de Hermandad de La Paz y a La Paz…¡hay que exigirle!