A paso mudá | Aromas de Cuaresma: el visitante


Cuando el azahar ya florece, el incienso ya se quema, las noches se alargan por nuestros cultos, ensayos y distintos actos, empieza a surgir el cosquilleo en la barriga, aparecen los nervios, los cuales nos indican de lo que está por venir. Una nueva semana santa, la cual, siempre y cuando el agua no haga acto de presencia, afrontaremos como tantas otras, donde todos seremos hermanos y todo lo vivido durante el año quedará en el olvido para disfrutar desde que el Señor entra en Jerusalén hasta que resucita.

La Semana Santa es una festividad, la cual es conocida a nivel mundial en lo que a cultura se refiere. Obviamente, por lo que ello significa en nuestra religión, ni que decir tiene que es conocida por su significado en sí. Pero las ciudades cada vez se preparan más para acoger al turista que viene a ver nuestras procesiones y disfrutar de algo tan bello. No obstante, solo conocen la parte que reluce en la calle. Imagínense llegar a otro país u otra cultura para ellos y que se sorprendan con lo que ven. ¿No cambiarías por un instante vuestros ojos por los suyos?

Nuestra Semana Santa se vive de distinta forma, según el lugar, pero no todos tenemos en común algo importante en la vida: el respeto.

Y sé que es difícil hablar de esto, pero aún no he visto a altos cargos políticos a nivel nacional, felicitarnos esta festividad a nivel público; no obstante, por lo que sea, sí lo hacen con otras religiones o culturas.

Tan solo unos días nos separan del comienzo de todo un año más. Disfruten.