A paso mudá | El intranscendente exceso

Según la RAE, algo extraordinario es algo “fuera del orden o regla natural o común”; según los cofrades, ¿qué es? Para muchos/as (me atrevería a decir la mayoría), una procesión extraordinaria es aquella que sale cierto día entre los meses de junio y noviembre, con una banda de renombre y con un cortejo amplio, con muchas representaciones. 

Pero ¿y si en vez de un día, sale el paso, del Señor o de María Santísima, dos o tres? Y si… ¿en vez de 3-4 horas, sale 7 u 8? Y si… ¿no pasa nada si se incumplen los horarios porque así lo quiere su pueblo/ciudad? Y si… ¿en vez de llamarla procesión extraordinaria la llamamos (insertar día de Semana Santa en la que hace estación de penitencia) que nos gustaría tener y no podemos por diversos factores? Y si… Y si…

Todo en exceso acaba cansando, acaba desvirtuando. Y no, no me refiero al exceso absoluto que en otros medios señalan, si no al salir por absolutamente todo y que lo extraordinario se convierta en lo realmente importante como están haciendo en muchas corporaciones de nuestra geografía. 

Quizá esto sea una moda de que al cabo del año salgan más procesiones que casi días tiene este, pero no podemos acostumbrarnos a perder la esencia de nuestra semana más querida, la que nos remueve algo en nuestro interior en cada primavera.

¿Y si algún día limitaran mucho más todas estas salidas, qué sería de nosotros, cofrades?